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Bagdad defiende su derecho a desplegar defensas antiaéreas en cualquier parte del país

Bagdad respondió ayer con firmeza verbal al ultimátum de Washington para que retire antes de esta medianoche las baterías antiaéreas instaladas al sur del paralelo 32, el territorio shií bajo protección aliada sobre el que no pueden volar los aviones iraquíes. El viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, manifestó que Irak "tiene el derecho a desplegar sus defensas antiaéreas en cualquier parte del país". El presidente, Sadam Husein, aseguró en un mensaje conmemorativo del Día del Ejército que sus tropas defenderán "la soberanía nacional". Esta aparente energía contrastaba con movimientos de esas baterías detectado por Washington, si bien fuentes del Pentágono no quisieron entrar en detalles.

Bagdad no dio ayer señales de que proyecte desmantelar sus defensas, aunque los movimientos de las baterías detectado por los norteamericanos, de los que informó la cadena de televisión CNN, apuntan a una postura sobre el terreno menos rígida que sobre el tapete verbal.En la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el embajador iraquí, Nizar Hamdun, respondió ayer al ultimátum de la coalición internacional volviendo a reafirmar su soberanía para mover las baterías antiaéreas por todo su territorio. La respuesta -cuatro folios escritos en árabe- no especifica con claridad hacia dónde o en qué sentido van a querer los iraquíes trasladar sus misiles, ni siquiera aclara si tienen la voluntad de cambiarlos de posición.

Irak estaba empeñado en tratar de convencer a la comunidad internacional de que la "zona de exclusión" impuesta por los aliados el pasado mes de agosto, así como el ultimátum anunciado el miércoles, constituyen una nueva agresión occidental.

A la salida de la reunión, el embajador iraquí reiteró que las fuerzas occidentales no están actuando por orden de Naciones Unidas y añadió que éste era un asunto básicamente entre Irak y Estados Unidos. A este respecto, Joe Byrns Sills, portavoz del secretario general de la ONU, declaró que el ultimátum lanzado la tarde del miércoles por la coalición occidental "no es un ultimátum de Naciones Unidas" y añadió que la ONU tampoco es responsable directo de la creación de la zona de exclusión de vuelo.

El portavoz de Naciones Unidas declaró a este periódico que, más que obrar bajo una resolución de Naciones Unidas, el Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Rusia están interpretando lo que ellos sienten que es un mandato de Naciones Unidas. "La zona de exclusión de vuelo no ha sido específicamente ordenada por Naciones Unidas, por tanto, tampoco lo puede haber sido su refórzamiento", dijo.

Respecto a la invocación a la resolución 688 que hace la coalición internacional para respaldar su derecho a actuar en la zona, Sills aclaró que el texto es primordialmente un respaldo a los derechos humanos del pueblo kurdo y también del shií, pero que no está basado en el capítulo 7, que es el que recoge el reforzamiento. Sin embargo, Sills aclaró que los Estados miembros de Naciones Unidas tienen derecho a interpretar el sentido de las resoluciones del organismo.

Informes de Bagdad indicaban ayer que no se han impuesto medidas de seguridad extraordinarias en la capital. La prensa controlada por el Gobierno ni siquiera mencionaba el ultimátum aliado y se concentró en el mensaje de Sadam Husein con motivo del Día del Ejército. El presidente iraquí afirmó que sus Fuerzas Armadas están en condiciones de "defender la soberanía nacional".

Denuncia kuwaití

Algo que contribuyó a aumentar la tensión en la zona fue una denuncia kuwaití sobre un supuesto ataque iraquí en la noche del martes en la frontera recientemente delimitada. Según el Ministerio del Interior en Kuwait, 25 "elementos armados del régimen iraquí" atacaron un puesto fronterizo, pero fueron rápidamente. repelidos. KUNA, la agencia oficial de noticias kuwaití, dijo que no se registraron bajas. Bagdad desmintió rápidamente la versión.

El embajador iraquí ante la Comunidad Europea, Zaid Jaidar, declaró a la cadena norteamericana dé televisión NBC: "Eso es absolutamente incorrecto". Este es uno más de los muchos incidentes de este tipo denunciados por las autoridades kuwaitíes desde el fin de la guerra, en febrero de 1991. El último se produjo el pasado mes de octubre.

Washington, Londres y París, con apoyo de Moscú, dieron al filo de la medianoche española del miércoles 48 horas a Irak para que retire los misiles instalados "ligeramente" al sur del paralelo 32 y desconecte los radares instalados el área, en la que los aliados protegen a los millares de shiíes iraquíes que se sublevaron contra Bagdad después de la guerra del Golfo, hace casi dos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de enero de 1993

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