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El buque 'Akatsuki Maru' descarga en Japón el plutonio que trasladó desde Francia

El Gobierno japonés respiró aliviado cuando el barco Akatsuki Maru atracó ayer en el puerto de Tokai, a 120 kilómetros de Tokio, con tonelada y media de plutonio altamente tóxico en sus bodegas después de una travesía de 58 días sin escalas por los océanos Atlántic, Índico y Pacífico. Más policías y periodistas que manifestantes recibieron al buque en la terminal marítima de una población de 31.000 habitantes empleada en su tercera parte en la industria nuclear. La descarga de los 15 contenedores que contienen el plutonio, iniciada ayer, se prolongará durante el día de hoy.

El primer ministro, Kiichi Miyazawa, agradeció la colaboración francesa y norteamericana en la travesía, que concluyó sin incidentes graves y habiendo incumplido su principal objetivo: transportar plutonio reprocesado para alimentar un reactor rápido experimental. Éste, teóricamente, producirá más energía de la que consuma y entrará en funcionamiento el próximo mes de octubre. Takao Ishiwatari, presidente de la corporación oficial encargada de controlar la utilización del peligroso material radiactivo, lamentó en una conferencia de prensa las "innecesarias preocupaciones" causadas al mundo por el secretismo del embarque y la escasa información proporcionada sobre el programa nuclear japonés, destinado fundamentalmente a conseguir tuna mayor independencia energética. Miyazawa, por su parte. subrayó que, "para garantizar la seguridad del cargamento, ocultar la ruta era muy importante".Días antes de que el Akatsuki Maru arribase a Tokai, tras haber zarpado del puerto francés de Cherburgo el 7 de noviembre pasado con plutonio suficiente para fabricar más de cien cabezas nucleares, las autoridades niponas prohibieron los vuelos en la zona, al tiempo que se establecieron estrechas medidas de seguridad en tierra para evitar el acceso al recinto portuario de las anunciadas manifestaciones de protesta.

Despliegue

Cerca de 2.000 policías con medios antidisturbios y fuerzas del Ejército de Tierra, Mar y Aire, que contaron con la ayuda de 69 barcos y cinco helicópteros, acordonaron el área, según informa Efe. Simultáneamente, 12 guardacostas escoltaban al buque en el último tramo del recorrido. Frente a este despliegue, poco más de medio millar de personas, con cuatro monjes budistas a la cabeza y pancartas con textos antinucleares, se concentraron en las proximidades para denunciar la política nuclear de la Administración nipona. "Nunca ha habido en Japón mucha tradición de activismo en este campo", dijeron fuentes diplomáticas.El Gobierno japonés compró uranio a Estados Unidos, lo utilizó en sus 30 centrales nucleares convencionales y el combustible gastado fue enviado a Francia y al Reino Unido para su reprocesamiento en plutonio. Japón ha aprobado otros 30 embarques para completar el almacenamiento de 80 o 90 toneladas en el año 2010, fecha en que dispondrá de sus propias instalaciones de reprocesamiento, pero la fuerte resistencia internacional, parece haber provocado fisuras en el seno de la Administración. Más de 500 periodistas fueron acreditados para cubrir el arribo del barco, y 14 helicópteros de distintos medios informativos, principalmente cadenas de televisión, siguieron su entrada en Tokai.

Cinco botes neumáticos de la organización ecologista Greenpeace, que persiguió al carguero japonés durante toda la travesía, efectuaron los hostigamientos finales, pero fueron mantenidos a distancia del Akatsuki Maru, escoltado siempre por una fragata artillada especialmente construida para esta misión, protestada también por naciones costeras con aguas territoriales cercanas a su itinerario.

Televisado en directo

Las principales cadenas de televisión emitieron en directo las imágenes de la maniobra de atraque a las siete de la mañana y la posterior carga de ocho de los 15 contenedores en camiones que partieron hacia un almacén situado a tres kilómetros de Tokai. En Tokio, otros 20 activistas se manifestaron frente a la sede de la Oficina de Ciencia y Tecnología.Ishiwathari, presidente de la Corporación de Desarrollo de Combustible Nuclear, consideró que la ignorancia sobre las medidas de seguridad adoptadas y el uso del plutonio promovieron gran parte de las airadas reacciones observadas desde que se conoció el embarque. "Tenemos que suministrar más información en el futuro sobre cuáles son nuestras intenciones e intentar que la gente lo entienda". Los grupos antinucleares que participaban en la protesta emitieron una declaración pidiendo a Japón que renuncie a su programa nuclear. "Incluso si Japón no fabrica armas nucleares, la utilización del plutonio animará a otros países a hacer lo propio y aumentará en el mundo el peligro de desestabilización".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de enero de 1993

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