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Bush perdona a Weinberger y otros altos cargos por el 'caso Irán-Contra'

El todavía presidente de Estados Unidos, George Bush, otorgó el jueves el perdón ejecutivo al ex secretario de Defensa Caspar Weinberger y a otros cinco altos cargos de la Administración de Reagan relacionados con el escándalo político Irán-Contra. La medida, calificada por el fiscal especial del caso, Lawrence Walsh, como "el carpetazo" definitivo al proceso, ha levantado una oleada de protestas.

También el presidente electo Clinton se ha mostrado contrariado por la decisión de Bush.La medida, anunciada por un portavoz de la Casa Blanca, beneficia, además de a Weinberger, a Elliott Abrams, ex subsecretario para Asuntos Inteamericanos del Departamento de Estado; Robert MacFarlane, ex asesor de Seguridad Nacional; Duane Clarridge, ex jefe de la CIA para Europa; Allan Fiers, jefe Agencia para Iberoamérica, y Clair George, ex jefe de operaciones.

La Casa Blanca asegura que el perdón ha sido otorgado "en reconocimiento del patriotismo y los antecedentes de servicios distinguidos a la nación" de los seis altos funcionarios, que en ningún momento buscaron su "propio beneficio". Bush no entra a considerar si la actuación fue errada o no. El caso Irán-Contra, el mayor escándalo político estadounidense en los últimos seis años, se originó en 1986 con la venta secreta de misiles a Irán y la entrega de los fondos a la contrarrevolución nicaragüense, todo ello sin el conocimiento del Congreso, que había prohibido cualquier venta de armas al régimen iraní.

Con el perdón, Weinberger, de 75 años, no tendrá que comparecer ante los tribunales el próximo 5 de enero para responder a la acusación de haber mentido al Congreso cuando testificó. El fiscal especial del caso, Lawrence Walsh, acusó ayer a Bush de "haber completado las operaciones de encubrimiento". Walsh aseguró que sus indagaciones no están completas y que ahora su objetivo es el propio Bush, que era vicepresidente cuando se produjo la operación. El presidente electo, Bill Clinton, se mostró preocupado con las consecuencias de la medida, que rompe el principio de que "nadie está, por encima de la ley". La pren sa califica la resolución de "Imperdonable". Sólo el ex presidente Reagan se ha mostrado complacido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de diciembre de 1992