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Los ingresos por la venta de empresas servirán para amortizar deuda

"Mucho cuidado con las cuentas". La consigna recorre la cúpula del PP en la última fase de elaboración del programa electoral, iniciada en julio de 1991 a través de 27 grupos de trabajo en los que han participado más de 800 cuadros del partido. No falta quien recuerde que un ministro de Hacienda conservador, provisto de una calculadora, destruyó en pocas horas la última propuesta electoral de los laboristas británicos, a base de demostrar que no salían las cuentas.El PP quiere evitar un riesgo semejante. El último apartado que cerrará el programa es el económico, tras un cuidadoso trabajo de emsamblaje. No obstante, está decidido que los ingresos por la venta de empresas controladas por el Estado se dedicarán a amortizar la deuda pública, que según sus cálculos ha crecido de cinco billones de pesetas a 30 billones en la última década.

'Tos intereses de la deuda representan hoy 2,4 billones anuales, aproximadamente el 4% de la renta nacional", explica Luis Gámir, responsable del área de economía de la ejecutiva popular. "SI reducimos algunos puntos el endeudamiento público, bajamos la carga financiera y empezamos a atacar el déficit".

Gárnir cree que con prudencia, sin querer quemar etapas y escogiendo el momento más adecuado para cada medida, es posible llegar a reducir la carga fiscal, bajar el déficit público y relanzar la actividad económica. Como primeras medidas, congelar el crecimiento de los impuestos y conseguir que el déficit público no crezca por encima del PIB (Producto Interior Bruto).

Presupuesto en base cero

El PP calcula ahorrar entre 200.000 y 300.000 millones de pesetas de gasto corriente anual con la supresión de cinco ministerios y la amortización de altos cargos. Gámir admite que puede parecer el "chocolate del loro", pero el PP quiere que sea, sobre todo, "una medida ejemplarizante, que muestre nuestra decisión de conseguir el poder para reducir su tamaño, no para ampliarlo a nuestra conveniencia".

Gámir cree imprescindible que un Gobierno del PP haga en su primera legislatura un presupuesto en base cero, es decir, "revisando y discutiendo desde el principio la justificación, la eficacia y la rentabilidad económica o social de cada partida de gasto". "Aquí hay que imponer la idea de que cada peseta del contribuyente es importante", subraya el ex ministro de UCD.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de diciembre de 1992