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Pasaporte a la libertad de Fátima

El Ministerio de Justicia holandés da una nueva identidad a jóvenes turcas y marroquíes que rechazan una boda impuesta

Isabel Ferrer

Las protagonistas de esta historia son jóvenes de 18 años nacidas en Holanda cuyo origen es turco o marroquí y su religión musulmana. Sus padres acaban de anunciarles que ha llegado el momento de casarse. La boda se celebrará en el país de los progenitores. La novia a la fuerza, a la que llamaremos Fátima, se niega a dar su consentimiento y huye. Fuera de su comunidad, y sin la seguridad de ser aceptada por la sociedad holandesa, precisa una nueva identidad. El Ministerio de Justicia les facilita el cambio de nombre y otro pasaporte.

Casos como este llegan "varias veces al año" a los despachos de Justicia. Fátima ha necesitado antes la ayuda de un asistente social o ha conseguido acceder a un albergue donde hay otras jóvenes como ella. Para sociólogos y antropólogos se trata de las niñas huidas, un grupo objeto de estudios que sirven luego para mejorar su situación lejos de casa. 0 para comprenderlas mejor, porque el ministerio recuerda que suelen ser amenazadas por su familia y el regreso es imposible.Como Fátima tiene ya 18 años, el procedimiento legal adopta carácter de urgencia. Se le aplica la normativa vigente según la cual nadie será obligado en Holanda a casarse contra su voluntad. Todo el mundo puede además, en principio, modificar su nombre si así lo desea. En tanto que hija de extranjeros nacida en Holanda y mayor de edad, solicita y obtiene la nacionalidad de la tierra de acogida. En circunstancias normales, cambiar el nombre hubiera precisado el consentimiento familiar. Dicho trámite queda aquí sin efecto.

Justicia reconoce que se investiga siempre el grado y la naturaleza de las amenazas denunciadas. En muchas ocasiones resulta imposible desvelar toda la verdad. Las declaraciones y pruebas adoptadas por Fátima adquieren entonces carácter único y vinculante. Si la chica hubiera sido menor de edad, el ministerio habría remitido su expediente al Consejo de Protección de Menores. En ningún caso es posible acceder a ellas. Las que se sienten seguras ya no. están en los albergues. Las demás prefieren evitar cualquier traspiés para no ser descubiertas.

Con ayuda de la prensa

La prensa juvenil holandesa se ha hecho eco estos días de la odisea protagonizada por otra Fátima. De origen turco, había pasado sus 18 años de vida en Holanda. Sus padres la llevaron a la fuerza a Turquía para casarla. Una vez allí se las arregló para remitir un mensaje de auxilio a diversas publicaciones destinadas a los jóvenes. Los empleados de una de ellas le proporcionaron un pasaporte falso y la ayudaron a regresar. El consulado de Turquía investiga ahora los hechos. Justicia, entretanto, le ha proporcionado una nueva identidad. Sus portavoces han reconocido que es muy difícil encontrar su expediente entre tantos documentos. "De todos modos, el único delito perseguible sería la falsificación del pasaporte", han declarado a la prensa nacional.Un estudio realizado por Lenie Brouwer, del departamento de Antropología Cultural de la Universidad 'Libre de Amsterdam, describe el caso de 45 chicas huidas. De procedencia turca (17) y marroquí (28), habían abandonado sus hogares después de numerosas peleas. Las bodas impuestas, pero también el choque cultural y el ambiente familiar, aparecían entre los motivos de la fuga. El uso del velo no solía ser un problema grave. Se trataba más bien de las restricciones impuestas para no estudiar o relacionarse sólo con conocidos del mismo entorno. El informe de Brouwer fue encargado por el Ministerio de Asuntos Sociales, dado el aumento de jóvenes turcas y marroquíes huidas de su casa en la última década.

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