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El presidente del Parlamento ruso acusa a Yeltsin de proyectar un "golpe de Estado"

La introducción del estado de excepción en Rusia sin la aprobación del Parlamento significaría "un golpe de Estado" y sus organizadores serían calificados de "conspiradores": con estas palabras comentó ayer Ruslán Jasbulátov, el jefe del Legislativo, los rumores de que Borís Yeltsin piensa implantar la administración presidencial directa y suspender las actividades de los órganos electivos.El viernes el diputado lona Andrónov, basándose en informes procedentes de los círculos del Kremlin, acusó a Yeltsin de planear la disolución del Parlamento antes del fin de noviembre. El supuesto autor del plan, el ministro de Defensa ruso, Pável Grachov, se apresuró a desmentir la noticia. "Ni el Consejo de Seguridad, ni el Gobierno ni el presidente ruso han discutido jamás la imposición del estado de excepción", dijo Grachov.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de noviembre de 1992