La sordera acelera el envejecimiento cerebral

Recientes investigaciones han revelado que la sordera puede ser causa de envejecimiento cerebral. Hasta ahora se creía que la pérdida de audición era casi una condición de la ancianidad, que la vejez provocaba un deterioro de la función auditiva. Varios estudios neurológicos coinciden ahora en que la sordera, no sólo es una consecuencia del declive orgánico, sino un importante factor de envejecimiento cerebral; que un anciano sordo, si no se corrige la deficiencia, perderá memoria, reflejos y capacidad intelectual, mucho más deprisa que un anciano que oiga bien.

La sordera viene a ser como un cortocircuito. Algunos científicos han llegado a decir que el oído es el órgano que despierta el cerebro. Se calcula que en España hay más de dos millones de personas que sufren problemas de sordera -el 7% de la población- muchos de ellos ancianos que nunca habían tenido problemas de oído y ahora están como una tapia, con la estela de trastornos que ello comporta: aislamiento, depresión, angustia, etcétera."La mayoría de las familias, y lo que es peor, la mayoría de los médicos de cabecera, no dan importancia a la sordera de los ancianos. Se la considera una consecuencia inevitable del envejecimiento. Pero la sordera no es sólo una consecuencia: contribuye también a acelerar el envejecimiento cerebral", afirma Umberto Scapagnini, director del Instituto de Farmacología de la Universidad de Catania (Italia) y especialista e n neuroendocrinología.

Invitado por la Sociedad Catalana de Otorrinolaringología, Scapagnini expuso en Barcelona los resultados de recientes estudios neurológicos que revelan que los estímulos auditivos constituyen una parte esencial en la activación de las neuronas de compensación, cuyas funciones se incrementan en la vejez precisamente para paliar la pérdida de neuronas.

"¿Por qué el cerebro de unas personas se deteriora más rápidamente que el de otras? La medicina ha identificado tres tipós de causas: genéticas, y en este caso poco se puede hacer; accidentales, por patologías vasculares y metabólicas; y, finalmente, por estrés y la falta de estímulos cualificados", explica Scapagnini..

Estudios efectuados en grupos de ancianos revelaron que los síntomas de envejecimiento cerebral. se habían precipitado con mayor rapidez en los que padecían hipoacusias. Pero un estudio de Filippo Drago publicado en 1991 demostró las bases fisiológicas de este fenómeno en un experimento con ratones. "Después de inyectar-les una solución de fibrógeno, trombina y factor XIII en el oído medio, pudimos comprobar una pérdida neuronal que redujo sensiblemente su capacidad de aprendizaje y memorización", indica Drago.

Pérdida de neuronas

"La estimulación cerebral se produce, obviamente, a través de los sentidos, pero no todos contribuyen de la misma forma", añade Scapagnini. "Contrariamente a lo que podría pensarse, la vista sólo proporciona el 20% de esos estímulos. Al gusto, al olfato y al tacto se les atribuye un 10% a cada uno. El resto corresponde al oído".Cada persona lleva en su código genético el programa de su envejecimiento y, a partir de determinada edad comienza a perder células,. El organismo compensa la pérdida de neuronas por un mecanismo denominado de platicidad cerebral, por el que las neuronas que sobreviven funcionan a mayor rendimiento. A condición de que estén correctamente estimuladas. Y el auditivo es el más cualificado de los estímulos cerebrales.

Si a la sordera se suma una situación de estrés, que a veces puede estar motivada por estado emocional depresivo, la pérdida neuronal se agrava. "En una situación de estrés, la hipófisis estimula la producción de cortisona, que mantiene al organismo en situación de defensa. Este fenómeno es bueno si dura poco poco tiempo, pero si se prolonga excesivamente, la producción de altos niveles de cortisona acaba afectando a las neuronas. Se cree que la muerte del salmón durante el acoplamiento de debe a que la excesiva liberación de cortisona provoca la muerte de las células cerebrales explica Scapagnini.,

De ahí la importancia, según Scapagnin, de tratar la hipoacusia de los ancianos. El 80% de las sorderas pueden resolverse con un audífono y otro 15% mediante intervención quirúrgica. Sólo un pequeño porcentaje es intratable.

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