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El asesino de la niña de lugo la estraguló y se ensañó con el cadáver para asegurarse de que estaba muerta

Santiago de Compostela

La niña de nueve años María del Carmen Rivas López, violada y posteriormente asesinada por un desconocido en Vilalba (Lugo), falleció por estrangulamiento, según los resultados de la autopsia hechos públicos ayer. El juez encargado del caso, Miguel Ángel Pérez, explicó que el asesino también golpeó a la pequeña con un arma blanca de grandes dimensiones para cerciorarse de que estaba muerta, pero no llegó a decapitarla. Unas 5.000 personas se manifestaron ayer, pese al fuerte temporal de lluvia, contra el bárbaro crimen. Hoy ha sido declarado día de luto para que todos los vecinos puedan asistir al entierro.

Los resultados iniciales de la autopsia practicada al cuerpo de María del Carmen Rivas en el Hospital General de Galicia, en Santiago de Compostela, han confirmado las macabras circunstancias del asesinato y la premeditación y frialdad con la que actuó su autor. Según el juez de Vilalba encargado del caso, Miguel Ángel Pérez, la niña no murió de un golpe, como se creyó en un primer momento, sino que fue estrangulada.Los análisis de los forenses han descubierto también que tras el estrangulamiento el asesino golpeó a la pequeña con un arma blanca para cerciorarse de que no quedaba con vida. "Se supone que fue con un sable o un cuchillo de grandes dimensiones", explicó el magistrado.

La autopsia ha demostrado que la niña no fue decapitada, pese a que cuando se encontró el cadáver la cabeza estaba separada del tronco. Esta mutilación del cuerpo fue el resultado de la putrefacción, ya que el asesino la roció de cintura para arriba con un líquido abrasivo para evitar su reconocimiento. Los análisis indican que la sustancia utilizada fue probablemente aguafuerte.

Según las hipótesis que maneja el juez, la intención del asesino era evitar que el cuerpo pudiese ser hallado. "Si tardamos unos días más en encontrarlo posiblemente el tronco y la cabeza, que estaban rociados con el líquido, hubiesen desaparecido", indicó Miguel Ángel Pérez.

El cadáver de María del Carmen Rivas fue encontrado el sábado por unos voluntarios de la Cruz Roja de Vilalba, tres días después de que la niña desapareciese a unos 200 metros de su domicilio, una casa de labradores de la parroquia de Goiriz. La pequeña regresaba de su primer día de clase. Los restos mortales estaban irreconocibles y todavía ayer agentes de la Policía Judicial realizaban comprobaciones de sus huellas dactilares para certificar que la fallecida es María del Carmen Rivas.

El cuerpo fue abandonado en un monte recóndito junto al cementerio municipal, a unos dos kilómetros del domicilio de la niña. Estaba tapado con ramas y maleza y junto a él había unos guantes de plástico supuestamente utilizados por el asesino. Los miembros de la Cruz Roja, que en días anteriores ya habían rastreado la zona, pudieron en contrarlo al percibir un olor nauseabundo.

Violación previa

El juez declaró que se ha confirmado que la pequeña fue violada previamente y falleció al menos 48 horas antes del hallazgo del cadáver. Esto indica que pudo ser asesinada el mismo día de su rapto (el pasado miércoles día 16) o al día siguiente.

Aunque el cuerpo de Mari Carmen fue traslado ayer desde Santiago a Vilalba, los resultados de la autopsia no son definitivos y en los próximos días los forenses continuarán analizando las muestras recogidas. "La autopsia abre nuevas líneas de investigación en las que tenemos que profundizar y que forman parte del secreto del sumario", afirmó el juez. [Según la agencia Europa Press, se ha descubierto también la existencia de manchas de sangre que no se corresponde con la de la pequeña].

El magistrado reiteró que la posibilidad de que la pequeña fuese raptada y asesinada por un vecino de la zona es "una hipótesis muy fiable". Las autoridades han movilizado a numerosos efectivos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía para tratar de identificar al autor del crimen, que se supone era el conductor de un automóvil marca Ford Fiesta de color blanco, con matrícula de Oviedo o de Orense, que huyó a gran velocidad momentos después de la desaparición de la niña.

Pilar López, una prima de Mari Carmen, llegó a ver al conductor, que le pareció un rostro conocido, y a quien describió como un hombre moreno y con el pelo rizado.

Vilalba es un hervidero de comentarios populares que señalan como sospechosos a varios vecinos de la zona, entre ellos un ex presidiario que residió algún tiempo en el pueblo. Sin embargo, los responsables de la investigación insisten en que se trata de datos no comprobados.

En la manifestación popular de ayer tarde participaron numerosos niños y profesores de los colegios de la localidad. El alcalde, Agustín Baamonde, declaró que el acto era "la respuesta lógica del pueblo ante una situación tan terrorífica y tan trágica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de septiembre de 1992

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