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Aznar apoya la 'estampida' de consejeros cántabros para forzar la salida de Hormaechea

Varios consejeros del Gobierno de Cantabria han decidido romper con su presidente, Juan Hormaechea, que se ha quedado en la cuerda floja. A media tarde de ayer ya se daba por segura la renuncia de al menos seis de los nueve miembros del Ejecutivo autónomo, aunque sólo unas horas después fuentes del Partido Popular rebajaban a cuatro el número final de dimisionarios. La maniobra, conocida desde hace semanas en la sede nacional del PP, ha sido apoyada por el presidente del partido, José María Aznar, aunque desde Madrid siempre se pidió a los consejeros cántabros que alcanzaran entre ellos el mayor consenso posible al respecto. En cualquier caso, la formalización de la dimisión ha quedado aplazada hasta hoy.

La operación ya había quedado cerrada el miércoles pasado, después de que los consejeros se reunieran en la Asamblea regional para cambiar impresiones. Una iniciativa semejante había sido desactivada hace aproximadamente mes y medio, precisamente a la espera de conseguir un mayor consenso. Diputados del Grupo Popular y consejeros mantuvieron ayer una reunión reunidos en la sede del partido, con asistencia del presidente de la Asamblea regional, Adolfo Pajares. Al. cierre de esta edición no había transcendido nada lo tratado en ese encuentro.A las seis de la tarde se confirmó la decisión de dimitir del vicepresidente, Roberto Bedoya; del consejero de la Presidencia, Alberto Rodríguez; de José Parra, consejero de Sanidad; José Luis Gil, de Ecología y Medio Ambiente; Francisco Pernía, de Turismo e Industria, y Antonino Gutiérrez, de Economía y Hacienda. Los tres primeros están procesados judicialmente con Hormaechea.

Abandono total

Sin embargo, en la sede del partido se aseguraba que la dimisión sería probablemente global, porque se esperaba que se sumaran a la estampida el consejero de Cultura, Dionisio García Cortázar; de Agricultura y Ganadería, Vicente de la Hera, y de Obras Públicas, José Martín Solaeta, los dos primeros también procesados.Estos tres últimos consejeros fueron los únicos que acudieron a la reunión ayer del Consejo de Gobierno, presidido por Juan Hormaechea. Para entonces, la crisis ya había estallado y sólo faltaba conocer su envergadura.

No obstante, cuando el presidente cántabro compareció ante la prensa, a las dos de la tarde de ayer, se esforzó en restar importancia a la incomparecencia de seis de sus ocho consejeros. Roberto Bedoya, vicepresidente, y Alberto Rodríguez habían excusado su ausencia porque acababan de salir de viaje; Antonino Gutiérrez debía acudir al dentista; Francisco Pernía pretextaba hallarse enfermo; el responsable de Sanidad, Manuel Pérez, quien sustituye al titular de la consejería, José Parra, ausente de los consejos de Gobierno desde finales de 1991 por incompatibilidad con Hormaechea, está de vacaciones en Andalucía, mientras José Luis Gil, también enfrentado al presidente regional, había excusado igualmente su asistencia, aunque sin precisar el motivo.

"En principio", dijo Hormaechea a los informadores, no tengo por qué dudar de lo que dicen. A veces ha habido que suspender algún Consejo por estar la mayoría de los titulares fuera de la región".

El presidente de Cantabria aseguró que nadie hasta aquel momento le había presentado formalmente la dimisión, pero precisó: "Cualquiera que deseé hacerlo será sustituido".

Una vez más, como en los últimos meses, insistió en que él no renunciará a su cargo. Hormaechea admitió la existencia de "fuertes tensiones" como consecuencia de la acción política emprendida "en evitación de la adjudicación directa de las obras y la reducción de los gastos a límites razonables, eliminando las contrataciones de personal por razones de amistad, familiares o de privilegio". "Está en marcha", dijo luego, "una lucha profunda y apasionante por una autonomía auténtica".

Renuente a hablar de crisis en su Consejo de Gobierno, añadió: "Por ahora, me siento apoyado por los diputados del Grupo Popular, pero soy consciente de que las reformas que estamos emprendiendo son mucho más difíciles de asumir por determinadas personas"" sin puntualizar de quiénes se trataba.

Fuentes próximas a los consejeros que ahora han abandonado a Hormaechea indican que éstos estaban "hartos" de la forma de Gobernar del presidente, y así lo habían comunicado en la sede del PP.

La última gota

Según algunos militantes, la gota que ha colmado el vaso ha sido la reciente presentación, firmada por el propio Juan Hormaechea, de una denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria por presuntas irregularidades cometidas en 1986 por el Gobierno regional que presidía el aliancista Ángel Díaz de Entresotos, por invertir 400 millones de pesetas en equipos emisores para poner en marcha un canal autonómico de televisión que no llegó a funcionar.La operación se hizo a espaldas de la Asamblea regional sin contar previamente con la correspondiente ley de creación del canal ni tampoco con la concesión administrativa. Dos consejeros de aquel Gobierno, Alberto Rodríguez y Vicente de la Hera, forman actualmente parte del Ejecutivo presidido por Juan Hormaechea. Éste ha pedido al fiscal jefe una investigación sobre los hechos denunciados e instado a proceder contra los presuntos responsables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de septiembre de 1992

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