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GUERRA EN LOS BALCANES

La crisis yugoslava amenaza a la cumbre de los No Alineados

La guerra civil yugoslava amenaza con abrir otro frente en la capital de Indonesia, Yakarta, donde mañana se inaugurará la cumbre de jefes de Estado del movimiento de países No Alineados. Los ministros de Exteriores acordaron ayer, tras una maratoniana y acalorada reunión, no excluir a Yugoslavia de la cumbre, con lo que se aplaza la decisión hasta que se reúna la Asamblea General de Naciones Unidas, que deberá tomar una decisión sobre la representación yugoslava en los foros internacionales. Pero el conflicto sigue.Yugoslavia fue, junto a Egipto e India, uno de los fundadores, en 1961, de este movimiento que pretendía ser, en plena guerra fría, una respuesta a la división del mundo en dos bloques antagónicos.

Los países islámicos consideran que la Yugoslavia que fundó el movimiento ya no existe como tal, y que cualquier entidad nacional que surja debe solicitar de nuevo el ingreso. Otros, sobre todo el bloque de países africanos, creen que Serbia y Montenegro son los herederos y por tanto deben ocupar su sitio. "Éste es un tema muy serio, que amenaza el futuro del movimiento", reconoció ayer en Yakarta un delegado de Oriente Próximo.

La fuerza islámica

Los países islámicos, que representan un 40% del total de 106 naciones que componen el movimiento, no quieren que la reunión eluda lo que, a su juicio, es uno de los problemas capitales en este momento: la situación de los musulmanes de Bosnia-Herzegovina, que son expulsados de sus casas, víctimas de un proceso de limpieza étnica, y sometidos a graves vejaciones en los denominados campos de detención, cuando no asesinados.

El ministro de Exteriores de Bosnia, Haris Silajdzic, que se encuentra en la capital indonesia en calidad de invitado oficial, espera aún más: "Espero que el movimiento no se limite a condenar la agresión, sino que tome medidas contra ella". Su homólogo serbio, que representa la Yugoslavia formada por Serbia y Montenegro, Vladislav Jovanovic, niega categóricamente que su país sea el agresor en Bosnia: "Nosostros no tenemos un solo soldado allí". Abdula Amad Badawi, ministro de Asuntos Exteriores de Malasia, uno de los países islámicos que ha adoptado una actitud más dura, considera que un Estado agresor debe ser marginado.

Los países africanos rechazan toda injerencia en los asuntos de la antigua Yugoslavia. Un delegado de un país de África acusó ayer al bloque musulmán de querer declarar a toda costa la guerra santa contra Belgrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de agosto de 1992