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Las fuerzas bosnias y croatas toman el control del estratégico aeropuerto de Mostar

ENVIADO ESPECIALFuerzas croatas y bosnias lograron ayer tomar el aeropuerto de la ciudad de Mostar, en el suroeste de Bosnia-Herzegovina, de gran valor estratégico por albergar una de las bases más importantes de¡ antiguo Ejército federal yugoslavo. En Sarajevo, las unidades serbias centraban sus ataques en el barrio de Dobrinja, y continuaban bombardeando de manera esporárida el centro de la capital bosnia.

La toma del aeropuerto, en cuyas cercanías aún se combatía ayer, se produce un día después de la ruptura del asedio de la guerrilla y el Ejército serbio-federal a la ciudad de Mostar y supone un nuevo éxito de las fuerzas bosnias y croatas tras el anuncio de una alianza militar entre Zagreb y Sarajevo.En el barrio de Dobrinja de la capital bosnia, que albergó la villa olímpica de los Juegos Olímpicos de invierno de 1984, la situación 'es especialmente crítica. Carros de combate serbios rompieron las defensas y avanzaron varios centenares de metros.

Un residente, cuyo teléfono funciona aún en Dobrinja, explicó a EL PAÍS cómo podía ver los tanques desde su apartamento, donde sobrevive con su familia estos últimos días, tras un mes de bloqueo total de su barrio, comiendo agua con harina. "Han llegado a nuestro bloque más de cien personas que huyen ante su avance. El fuego ha sido terrible y han vuelto a recomenzar el bombardeo. Todo nuestro edificio ha temblado bajo varios impactos directos. O pasa algo pronto o nos podéis dar a todos por muertos", suplicó el informante.

Munición escasa

En otros puntos del frente de Sarajevo, las fuerzas bosnias tuvieron que abandonar puestos cuyo valor estratégico no justificaba el gasto do, munición, cada vez más escasa entre sus efectivos. Las piezas de artillería que las fuerzas bosnias han arrebatado al enemigo "se tienen que utilizar con mucha prudencia ya que la munición es muy escasa. Estamos intentando recomponer parte de las granadas que el ejército dejó en el cuartel Mariscal Tito después de inutilizarlas quitándoles los detonantes", manifestó ayer el ex oficial artillero del ejército que dirige una de estas baterías.

Mientras, el comandante en jefe de las fuerzas de protección de las Naciones Unidades, el general canadiense Louis Mackenzie, intentaba en frenéticas entrevistas lograr un alto el fuego que permitiera poner en marcha la operación de apertura del aeropuerto.

En su entrevista con el presidente de Bosnia-Herzegovina, Alia Izetbegovic, Mackenzie pidió colaboración para hacer frente a la creciente animadversión de la población sitiada hacia los cascos azules.

Mackenzie, ascendido ayer a teniente general por el Gobierno de su país, intentaba al cierre de esta edición entrevistarse con el general Ratko Mladic, comandante en jefe de las fuerzas armadas serbias, y con el líder de la guerrilla serbia, Radovan Karadzic.

Horas antes, las fuerzas de las Naciones Unidas habían conseguido que un convoy con 60 observadores militares entrase en Sarajevo tras permanecer 36 horas bloqueado en las afueras de la ciudad debido a los combates.

Estos observadores deberán controlar el armamento pesado desplegado por los contendientes en torno al aeropuerto que habrá de ser concentrado en varios puntos, según el plan para la reapertura del mismo y el comienzo de un puente aéreo de ayuda humanitaria para la ciudad sitiada.

El miembro de la presidencia bosnia, Eyup Ganic, expresó sus temores de que elejército serbio engañe a las fuerzas de la ONU. "Podrán concentrar lo que quieran en los puntos de observación y dejarán desplegadas armas pesadas en torno al aeropuerto. Después pueden provocar una catástrofe para intentar convencer al mundo de que esta sjtuación no tiene remedio, y que la implicación de la ONU es inútil", manifestó Ganic, quien aventuró un ataque de fuerzas serbias contra algún avión en el caso de que realmente llegue a abrirse el aeropuerto.

"Nosotros no sólo estamos dispuestos a concentrar los cuatro cañones que tenemos, sino también a quemarlos, a destruirlos frente a la sede de las fuerzas de las Naciones Unidas y ante los periodistas", aseveró el dirigente bosnio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1992

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