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LOS FRENTES DE LA LUCHA ANTITERRORISTA

El 'histórico' dirigente de ETA Macario pinta un cuadro catastrófico del grupo terrorista

EL PAÍSETA no dispone de retaguardia en Francia, sus militantes padecen un acoso insufrible, tiene muchas dificultades para recaudar la extorsión económica en el País Vasco español, está perdiendo el apoyo social con que contó durante décadas y las condiciones para desarrollar la lucha armada cada día son más adversas". Ése es el diagnóstico del dirigente Ignacio Aracama, Macario, ex miembro del comando Madrid y uno de los etarras que participaron en las conversaciones mantenidas en 1989 en Argel entre el Gobierno español y el grupo terrorista. Macario llega a pensar que ETA se halla "en fase final".

Ignacio Aracama Mendía, que actualmente vive. deportado en la República Dominicana en unión de Antxon Etxebeste y Belén González Peñalva, ha expresado a la dirección etarra sus puntos de vista a través de 10 folios escritos en ordenador bajo el título de Ciertas reflexiones en torno a nuestra línea de intervención.El documento fue encontrado por la policía hace 10 días en el piso del bulevar de Charonne, en París, donde estaba uno de los eslabones logísticos para la fábrica de explosivos de ETA. Supone una especie de memorias, que se inician desde el momento en que Aracama ingresó en ETA y llegan hasta la actualidad. Además de 50 kilos de dinamita, la policía halló un retrato -fabricado en ordenador- del dirigente Antxon Etxebeste, tocado con un kefiah [el pañuelo tradicional de los palestinos].

El dirigente del antiguo comando Madrid afirma que el actual acoso político y policial que sufre ETA está "planificado y diseñado con vistas a ir neutralizando y eliminando uno a uno todos nuestros tentáculos y pilares de asentamiento para, una vez llegado su momento oportuno, dar el gran salto a lo que muy bien se podría denominar ofensiva final".

Cerco político y social

Macario se refiere también a la detención de la cúpula etarra en Bidart (Francia), el pasado 29 de marzo, y reconoce con palpable espíritu de derrota: "La operación de Bidart, enmarcada con la extradición de Txikierdi y otra serie de acontecimientos que a lo largo de todos estos últimos días no terminan de producirse, es a mi entender un indicador de que muy bien podríamos encontrarnos ya en esa fase final".

A tenor del estrecho cerco policial, político y social que sufre ETA durante los últimos meses, Aracama señala que "las condiciones para desarrollar la lucha armada cada día nos son más adversas, más difíciles, y, si no hay remedio inmediato a esto, pronto llegará el día en que la hecatombe sea de verdad". Debido al acoso que ETA sufre en Francia, considera que "es esencial dotarse de una retaguardia segura y firme que garantice el asentamiento de nuestras bases, permitiendo el despliegue y repliegue de los comandos operativos", porque de otro modo "dificilmente puede sobrevivir una organización clandestina".

Ignacio Aracama asegura que la organización terrorista dispuso hasta los años 80 de apoyos, internacionales y una "retaguardia relativamente segura [en Francia] adecuada en todos los terrenos para un firme asentamiento de nuestras bases". En otro punto de su radiografía afirma: "La gran penetración que se logró en el tejido social vasco permitió dotarse con creces tanto de material humano como infraestructural, consiguiendo a través de ello forjar un gran incremento en sus estructuras".

"La dirección sólo debía depender de sí misma", dice el histórico etarra, "para ejercer las funciones que como tal se le tenía asignada, tanto en las tareas de coordinación de aparatos como en el ejercicio de la dirección política. Los obstáculos no iban más allá de las propias limitaciones que la dinámica imprimida presentaba".

"El contexto internacional favorable", "el auge de los movimientos revolucionarios" y "las facilidades" que da el contar con "una retaguardia" segura en Francia hacen afirmar a Macario que "no serán muchas las organizaciones que han disfrutado de tantos medios" para desarrollar el aparato de logística. "En aquel contexto no era descabellado definir y adoptar la estrategia con la cual nos hemos venido valiendo hasta hoy como vehículo conductor de nuestro medio (la negociación política) para la consecuención de nuestros objetivos tácticos", agrega.

Tras esa nostálgica visión del pasado, Aracama pasa a analizar el negro presente de ETA: "Me asombro cuando observo cómo se ha tenido que trasvasar a Euskadi sur [País vasco español], el frente de guerra propiamente dicho, toda una filosofía de recaudación del impuesto revolucionario ideada especialmente para aplicarla en la retaguardia, o cuando menos en zona neutral, si es que ya la hay, porque ese también es otro cantar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de junio de 1992

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