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La policía desbarata el secuestro por ETA de un consejero del BBV

Un banquero vasco se ha salvado por minutos de ser secuestrado por ETA. Juan Carlos Iglesias Chouzas, Gaddafi, y Javier Martínez Eizaguirre, Javi de Usansolo, se encaminaban el martes a por su víctima cuando, al ser detectados por la policía, emprendieron la huida. El nombre del objetivo etarra no ha sido facilitado oficialmente, aunque fuentes de Interior indicaron que se trata del consejero del Banco Bilbao Vizcaya Guillermo Barandiarán y Alday.

La policía descubrió ayer un habitáculo preparado para albergar a un secuestrado y todo el armamento del comando Vizcaya de ETA en un caserío del municipio de Barrika (Vizcaya). El financiero reside en Getxo (Vizcaya), pero las fuentes de Interior añadieron que en la documentación aprehendida a los etarras figuraba un segundo nombre por si fallaba la captura del primero. Este segundo nombre que los terroristas manejaban como potencial rehén era, según las mismas fuentes, el del presidente del BBV, Emilio Ybarra.En medios del Ministerio del Interior indicaron que el primer candidato al secuestro era Guillermo Barandiarán y Alday, consejero del BBV y directivo de diversas firmas, como Postes Nervión, Tubos Reunidos, Tableros de Fibras, Kas y Elecnor. Este financiero es viudo de María Victoria Gondra, cuyo padre también fue consejero de dicho banco. No tiene hijos.

La detención por la Ertzaintza de colaboradores de ETA del liberado Javi de Usansolo ha desbaratado el intento de secuestro, que hubiera permitido a la banda armada rellenar sus vacías arcas y ofrecer una imagen de operatividad.

Juan María Atutxa, consejero de Interior vasco, evitó facilitar la identidad del financiero, pero añadió que la policía autonómica se había puesto en contacto con la víctima para informarle de que "se ha librado de un buen susto, de un buen apuro, y tranquilizarle". "También le hemos advertido que no baje la guardia, porque es objetivo de ETA".

Entre la documentación hallada por la policía durante la huida de los etarras hay notas manuscritas de un conocido industrial vizcaíno, además de una factura de 130.000 pesetas de un martillo neumático y otras por más de 70.000 pesetas de varias bombas de extracción de residuos. Dichos instrumentos han sido usados para construir la cárcel del pueblo hallada en el caserío de Barrika que ha servido de cuartel general del comando durante los últimos dos meses.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de mayo de 1992

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