Una herencia envenenada

Los dos candidatos que se presentan a la presidencia son conscientes de que van a tener que enfrentarse a una limpieza o al menos a una regularización fondo de la gestión de esta institución. Su anterior presidente, Luis Apostua, se vió obligado a dimitir porque una empresa consultora descubrió irregularidades, "desorden y arbitrariedad administrativa y contable", aunque el adujo su delicado estado de salud.Un informe enviado por el secretario de la asociación, Álvaro López Alonso, a todos los asociados recogía entre otras cosas que Luis Apostua se puso a sí mismo, sin que mediara la aprobación explícita de la junta directiva, un sueldo de 15 millones de pesetas anuales como director del Centro de Prensa.

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Apostua percibía, por otra parte, distintas cantidades en concepto de "gastos y suplidos" que tenía pendientes de justificar. El propio Apostua envió posteriormente un boletín a los asociados en el que negaba que esto fuera cierto y sostenía que sus percepciones habían sido aprobadas por la junta y que había reintegrado mediante talones bancarios las facturas de taxis y otros gastos. El anterior presidente ha implicado al actual secretario en algunas de las operaciones descritas.

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