Las diferencias entre los Doce dejarán la cumbre de Lisboa casi sin contenido

La cumbre de Lisboa, que cerrará el semestre de presidencia portuguesa de la CE los próximos 26 y 27 de junio, corre el grave riesgo de acabar sin resultados concretos por culpa de las diferencias entre los Doce. Los ministros de Exteriores de la Comunidad no lograron ayer hacer avanzar las cuestiones clave de la cumbre: la cohesión económica y social, el desarrollo de la política exterior y de seguridad común y la ampliación. Para no dificultar el proceso de ratificación, el Tratado de Unión Europea firmado en Maastricht continuará entre paréntesis.El encuentro informal de Guimaráes, la ciudad cuna de la nación portuguesa, convocado para preparar una cumbre en la que deberían concretarse los acuerdos asumidos en Maastricht el pasado 11 de diciembre, fue tan discreto como los últimos cuatro meses de la vida de la CE. Los ministros continuarán hoy las discusiones.

El problema que condiciona todo es la llamada factura de Maastricht: el aumento del 32% del presupuesto comunitario de aquí a 1997 para hacer frente a los nuevos retos de la Unión Europea, principalmente la duplicación de las ayudas comunitarias para reforzar la cohesión con los cuatro países más pobres (España, Grecia, Irlanda y Portugal). Los ochos países restantes, los que tendrán que pagar, dicen que es demasiado dinero.

"Me gustaría que saliera un acuerdo político para que durante la próxima presidencia británica se resolviera el tema de las cifras", manifestó el ministro de Exteriores español, Francisco Fernández Ordóñez. Con esta concesión, el ministro intentó saldar la polémica con su colega luso, Joâo de Deus Pinheiro, tras las críticas españolas a la "timidez" de la presidencia portuguesa. El Reino Unido es el que más se opone, sin embargo, a incrementar el gasto de la CE y, tras los británicos, asumirán la presidencia los daneses, también enemigos declarados de la propuesta para beneficiar a los más pobres. Alemania cierra el trío de los más contrarios al paquete de cohesión, postura que se agravará con el abandono del Gobierno de Hans-Dietrich Genscher, un moderado en este tema, y que ayer asistió a su penúltimo encuentro comunitario.

La opinión de Portugal

Portugal, en opinión de Pinheiro, considera "un éxito" que en la cumbre de Lisboa se apruebe una declaración política a lo aprobado en Maastricht. Según las conclusiones de la cumbre de Maastrich, sin los nuevos compromisos financieros la CE no puede ir adelante en la ampliación, objetivo que ya ha anunciado el Reino Unido como prioridad de su mandato, en consonancia con los deseos de Alemania, Dinamarca e Italia.

La mayoría de los Doce está principalmente volcada en no tomar decisiones para no complicar el proceso de ratificación del tratado, que suscita problemas en varios países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 01 de mayo de 1992.

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