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El enviado de la ONU critica la inflexibilidad de los guerrilleros

, Kabul / Peshawar

El mediador de las Naciones Unidas para Afganistán, Benon Sevan, expresó ayer su pesimismo después de las conversaciones que mantuvo en Peshawar con los líderes de la guerrilla afgana. Sevan había llegado por la mañana, procedente de Kabul, a esta ciudad paquistaní que se ha convertido en el baluarte de los jefes de la resistencia al régimen prosoviético, con el fin de convencerles de ponerse de acuerdo en un proceso pacífico de transferencia de poder. Hoy era esperado en Pakistán el secretario general de la ONU, Butros Gali, para sumarse a los esfuerzos para evitar baño de sangre en Afganistán. "Nadie está dispuesto a hacer concesiones", afirmó Sevan, pidiendo a los distintos movimientos de la guerrilla que sus soldados se queden cada uno donde se encuentran en este momento.

El enviado de la ONU hablaba unas horas antes de la expiración del nuevo ultimátum de Gulbudin Hekmatiar, el líder del movimiento de guerrilla más radical, Hezbi Islami, quien amenazó con atacar la capital si antes del final del día de ayer el Gobierno no desmantelaba las últimas defensas de la ciudad.

Ahmed Sha Masud, líder del principal movimiento guerrillero, el Jamiat Islami, sigue por su parte apostando por una transición pacífica, y recibe el apoyo de un número creciente de oficiales que abandonan el Ejército. Masud se comprometió a no iniciar una ofensiva contra Kabul, pero dejó patente su voluntad de responder si Hekmatiar decidía un ataque de manera unilateral.

En este clima de radicalismo, Hekmatiar hizo un gesto conciliador al entrevistarse el miércoles con el vicepresidente del Gobierno de Kabul, Mohamed Rafi. Según Radio Kabul, Hekmatiar afirmó que podría apoyar la formación de un Gobierno de transición si todos los grupos de la guerrilla estuvieran representados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de abril de 1992