Llegan a Bagdad los expertos de la ONU encargados de destruir los misiles iraquíes

Una delegación de expertos de la ONU llegó ayer a Bagdad con la misión de supervisar la eliminación de los misiles Scud y de las armas de destrucción masiva. Mientras, un grupo de siete técnicos iraquíes escuchará en Viena del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) cómo se debe destruir la central nuclear de Al Atheer.

El anuncio de Irak de que va a cumplir todas las resoluciones de las Naciones Unidas, que se hizo público el viernes, ha sido interpretado por algunos miembros del Consejo de Seguridad como "una buena señal", pero Estados Unidos y sus aliados han reaccionado con escepticismo.La delegación de 35 funcionarios está encabezada por Derek Boothby, quien aseguró que su equipo hará todo lo que esté en su mano para verificar, a la mayor brevedad posible, la nueva información facilitada por Bagdad, e iniciar de inmediato la destrucción de los misiles balísticos y de sus fábricas.

"Basándonos en anteriores experiencias, debemos ser escépticos ante el anuncio de Bagdad", declararon ayer funcionarios norteamericanos.

El anuncio de Irak de que acepta las resoluciones de la ONU se produjo el viernes, cuando el embajador iraquí ante el organismo internacional, Abdul Amir Al Anbari, entregó una carta. de su Gobierno al diplomático sueco Rolf Ekeus, presidente de la comisión especial de Naciones Unidas para el tema iraquí.

Ekeus explicó horas antes de que sus técnicos viajaran a Irak que las cifras de misiles facilitadas por Bagdad hacen difícil pensiar que existan más almacenamientos, aunque reconoció que la información recibida demostraba que Irak había estado mintiendo sobre su capacidad militar, desde el fin de la guerra.

El próximo jueves, cuando ya se conozcan algunos de esos informes, el embajador Al Anbari iniciará conversaciones con el Consejo de Seguridad para liberar 1.600 millones de dólares en petróleo iraquí, con el fin de que su país pueda comprar alimentos y medicinas y reducir así la alta tasa de mortalidad que padece la población iraquí desde el fin de la guerra del Golfo.

Mientras, en Viena, en la sede del OIEA continúan a puerta cerrada las negociaciones iniciadas el viernes pasado entre una delegación de ésta y otra iraquí, sobre las modalidades de destrucción de la central nuclear de Al Atheer, situada a 40 kilómetros al suroeste de Bagdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de marzo de 1992.

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