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50 heridos al enfrentarse la policía y los trabajadores de empresas en crisis de Cartagena

Medio centenar de personas -viandantes, manifestantes, policías, un diputado y un periodista- resultaron heridos o contusionados ayer, durante las 12 horas que duraron los violentos enfrentamientos entre los trabajadores de empresas en crisis en Cartagena (Murcia) y la policía. La sala de conferencias del Parlamento autónomo fue incendiada mediante el lanzamiento de cócteles molotov. También fueron quemados seis coches de policía, uno del Ejército y varios particulares, así como varios contenedores de basura. A última hora de la noche, grupos de alborotadores saquearon varios establecimientos, según informó la Policía Municipal.

La jornada de ayer fue considerada por los cuatro grupos municipales de Cartagena como una de las más trágicas que ha vivido la ciudad. Los altercados, que terminaron con tres detenidos, se desencadenaron tras el comienzo de una sesión extraordinaria de la Asamblea de Cartagena. El paseo de Alfonso XIII, donde se encuentra la Asamblea, ofrecía anoche un aspecto desolador: conducciones de agua rotas que inundaban la calle, restos de contenedores de basura quemados, señales de tráfico y semáforos arrancados, y coches de policía y particulares calcinados. El suelo quedó sembrado de tornillos, objetos metálicos, piedras, botes de humo y pelotas de goma.Los tres detenidos durante los enfrentamientos fueron calificados de "delincuentes habituales" por la policía. Los agentes antidisturbios realizaron batidas hasta pasadas las 22.00 para disolver a los grupos de manifestantes que permanecían concentrados.

Los altercados se iniciaron en el momento en que comparecía en la Asamblea Regional el presidente de la comunidad autónoma, el socialista Carlos Collado, para explicar el proceso de adquisición de terrenos que se cedieron a la multinacional General Electric. [La oposición parlamentaria ha denunciado la existencia de presuntas irregularidades que permitieron a la firma Ferrovial conseguir unas plusvalías de más de 1.500 millones de pesetas por estos terrenos.]

El lanzamiento de cócteles molotov produjo un incendio en la sala de conferencias de la Asamblea Regional a última hora de la tarde. Minutos después, varias dotaciones de bomberos acudieron a sofocar el fuego.

Los comités de empresa de Bazán y de la Fundición Santa Lucía de Peñarroya habían convocado, por la mañana, una concentración con el propósito de entrevistarse con Collado y reclamarle soluciones para la reindustrialización de la región y el mantenimiento de los empleos.

La delegada del Gobierno, Concepción Sáenz, decidió desplegar un contingente policial para evitar que se secuestrara o bloqueara a los diputados regionales, como ocurrió en diciembre del pasado año durante las protestas de los mineros de La Unión, o que se reprodujeran incidentes como los ocurridos en las últimas dos semanas.

Minutos antes de las once de la mañana se produjo el primer enfrentamiento. A esa hora había concentrados unos 500 trabajadores: los de Peñarroya (empresa que, con 350 empleados, ha anunciado su cierre el próximo viernes) y los de los astilleros de Bazán (sometidos a un expediente de regulación temporal de empleo). Según fuentes sindicales, varios traba adores resultaron contusionados después de una carga policial, entre ellos el secretario comarcal de CC OO en Cartagena, José Luis Romero. La policía, según un portavoz, respondió al lanzamiento de objetos.

Dispositivo de urgencias

Los trabajadores se replegaron y un grupo de ellos se desplazó hasta los astilleros de Bazán para pedir "refuerzos". Unos 2.000 trabajadores, según cifras de los sindicatos, se trasladaron entonces hasta las inmediaciones de la Asamblea, donde poco antes del mediodía se recrudecieron los incidentes, que se prolongarían hasta primeras horas de la tarde. Durante estos sucesos, más de 50 personas resultaron contusionadas y heridas, y seis de ellas fueron atendidas en el hospital del Rosell. La dirección de este centro organizó un servicio especial de urgencias para atender un eventual ingreso masivo de heridos.

La policía local de Cartagena también adoptó dispositivos especiales, y hasta el personal destinado en oficinas fue movilizado hasta la sede del Ayuntamiento, donde unas veinte mujeres de los trabajadores intentaron entrar en el despacho del alcalde y fueron posteriormente desalojadas tras producirse algunos desperfectos en el mobiliario.

Varios vehículos resultaron incendiados, entre ellos seis coches de la policía, uno del Ejército y al menos otros dos coches particulares. Los manifestantes formaron barricadas con contenedores incendiados y semáforos arrancados. Un portavoz de los bomberos dijo que no pudieron sofocar los fuegos porque los manifestantes amenazaron con quemarles también los vehículos. En el arsenal militar de la Zona Marítima del Mediterráneo se adoptaron medidas especiales.

La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Cartagena, convocada con carácter de urgencia, decidió suspender un pleno extraordinario en el que se iba a debatir una declaración institucional sobre la crisis industrial.

Los cuatro portavoces municipales -PSOE, PP, IU y Partido Cantonal- suscribieron un comunicado en el que pedían a la delegada del Gobierno que retirara el dispositivo policial para que la ciudad recuperara la paz y la convivencia social. En este comunicado se expresaba asimismo la solidaridad del Consistorio con los trabajadores y se pedía al Gobierno la adopción de medidas urgentes para que, "de forma definitiva y determinante", se despeje el futuro económico de la comarca de Cartagena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de febrero de 1992

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