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El Bundesbank niega una caída de tipos y critica los acuerdos de Maastricht

El Gobierno alemán y el Bundesbank -el banco central- siguen manteniendo una sorda lucha en torno a la política de austeridad financiera dictada por este último. A las declaraciones de uno de los miembros del consejo, Otmar Issing, negando de nuevo la posibilidad de un inminente descenso de los tipos de interés, por considerar que la inflación no muestra signos de reducirse, sigue la regañina que el Bundesbank se prepara a lanzar la semana próxima contra el canciller Helmut Kohl y el acuerdo sobre la Unión Monetaria Europea que éste consiguió e n Maastricht.Según publicaba ayer el Financial Times, el Bundesbank se dispone a hacer pública a principios de febrero una declaración especial en la que airea su descontento sobre las condiciones en que se fijó en Maastricht la creación de la moneda europea. Para el banco central alemán, Kohl fracasó en su intento de convencer a los demás miembros de la CE de la necesidad de encaminarse abiertamente hacia una unión política, sin la cual, esgrimen los dictadores financieros de Francfort, la unidad monetaria tiene grandes posibilidades de fracasar. El casi nulo poder de control del Parlamento Euroeo, sería una de las mayores causas de descontento del Bundelbank.

El momento de la publicación de este informe, apunta el rotativo londinense, estaría sincronizado para influenciar en el debate parlamentario en el que, se debe ratificar el Tratado de Maastricht. La reacción de la opinión pública alemana, que se resiste a tirar en el saco común europeo a su adorado marco, podría influir decisivamente en los diputados e impedir la ratificación del tratado.

Por otra parte, mientras la Oficina Federal de Estadísticas daba a conocer ayer los datos preliminares sobre la inflación del mes de enero, que podría situarse en un 0,5%, los trabajadores del metal, se disponen a ir a la huelga por primera Vez en los últimos 10 años. A lo largo de esta semana han ido votando sobre si apoyar la propuesta de su sindicato de una subida salarial de un 10,5% o aceptar un 5,5%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de enero de 1992