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Tribuna:EL 'DERBY' ACORTA LAS DISTANCIAS

Los rojiblancos, más competitivos

Mi conclusión es que el Atlético resulta, hoy por hoy, más competitivo que el Real Madrid. Hablo en general, incluso refiriéndome al ámbito europeo. Lo demostró eliminando de la Recopa al Manchester United. También lo hizo ayer. Los rojiblancos están más equilibrados que los blancos. Poseen una mayor capacidad física y un superior espíritu de sacrificio. Lo probaron, por ejemplo, con su modo de presionar en las bandas. Lo realizaron desde el medio campo hacia atrás, pero siempre con varios elementos. Por ejemplo, con Vizcaíno, Toni, Solozábal... Todos, atentos. Así ocurrió que sus rivales apenas pudieron profundizar por ellas. La primera penetración seria de Michel no se produjo hasta el minuto 39. El Madrid, en definitiva, es distinto al Atlético. Quizá sea porque tiene cuatro o cinco jugadores muy técnicos que le confieren otro estilo. Pero lo peor es que tampoco cuenta con su antiguo carácter para rebelarse contra la adversidad. Puede ser el más regular e imponerse al cabo en la Liga. Pero, desde luego, no lo tiene claro.Tanto Luis Aragonés como Radomir Antic quisieron asegurarse el control de la zona ancha. Por eso prescindieron de salida de Sabas y Luis Enrique. Pero, en ese sentido, el Atlético resultó beneficiado y el Madrid perjudicado. A veces se produjo el amontonamiento de gente en ella. Pero Schuster, en mi opinión el mejor pasador del fútbol español desde las posiciones centrales, no desde las laterales, siempre gozó de libertad. Puesto a amarrar, tal vez alguien como Maqueda le habría sido más útil a Antic que Aldana. Luego, puesto a atacar, con todo ya perdido, podría haber echado mano de Luis Enrique o Alfonso antes que de Gordillo.

Falta de concentración

Un detalle que ya había apreciado en el Madrid en otras bazas, como ante el Deportivo de La Coruña, es que le cuesta concentrarse en los primeros minutos de cada periodo. Se evidenció anoche. Eso es muy peligroso, máxime cuando es obvio que juega bien con el marcador a favor, pero tarda en entonarse cuando lo tiene en contra. El primer gol, el de Vizcaíno, también mostró la necesidad de que los delanteros bajen a defender su área en los córners. Estaba completamente solo. En el segundo, el de Manolo, me extrañó que un futbolista de la categoría de Rocha no fuese a despejar el balón, que le venía por su izquierda, con la pierna derecha, con la que hubiese contado con más capacidad de maniobra.

El Atlético dispuso del factor suerte de su lado, ya que obtuvo sus goles muy pronto en cada periodo. Pero eso no le resta mérito alguno en su victoria. Eso sí, acaso habría tenido más problemas si aquel remate de Aldana, a los siete u ocho minutos, no lo hubiese desviado Abel al larguero. Para el Madrid pudo ser la jugada crucial del encuentro.

Javier Irureta es el entrenador del Oviedo y, en su momento, fue centrocampista internacional del Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de enero de 1992