El Gobierno decide relevar al embajador en Moscú para ganar la confianza de Rusia

El Gobierno español cambiará el próximo mes al embajador de España en Moscú, Juan Cuenca, en un intento de dar una clara señal política de su buena predisposición a las nuevas autoridades rusas por parte de un Ejecutivo que hizo una clara apuesta por el dimitido presidente Mijaíl Gorbachov, según indicaron ayer fuentes diplomáticas.El más firme candidato a sustituir a Cuenca es un peso pesado de la carrera diplomática, Eugenio Bregolat, actual embajador de España en Ottwa (Canadá), aunque tampoco está descartado el nombramiento en Moscú de los jefes de misión en Canberra (Australia) y Belgrado.

Bregolat, que habla ruso y está casado con una rusa, ya estuvo destinado en Moscú cuando España aún no había establecido relaciones con la URSS, pero disponía en la capital soviética de una agregaduría comercial. Cuando Adolfo Suárez fue presidente del Gobierno, Bregolat estuvo al frente del departamento internacional de Presidencia del Gobierno. Antes de Ottawa fue embajador en Pekín.

Cumbre de embajadores

El Ejecutivo autorizará la petición de placet de Rusia para Bregolat poco después de que, convocados por el ministro Francisco Fernández Ordóñez, se hayan reunido en Madrid, a principios de la semana próxima, los embajadores de España en los antiguos países del Pacto de Varsovia, repúblicas bálticas, Yugoslavia, Austria y Alemania.La reunión, que presidirá. Fernández Ordoñez e incluirá una audiencia con el presidente Felipe González y un encuentro con la cúpula de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), tiene por objetivo hacer una evaluación de la situación en Europa oriental tras la desaparición de la URSS y estudiar además las modificaciones del despliegue diplomático español en la recién creada Confederación de Estados Independientes (CEI)..

A diferencia de lo sucedido en las repúblicas bálticas, donde España optó por no abrir ninguna representación diplomática y prefirió acreditar a embajadores residentes en países vecinos, el Ministerio de Exteriores tiene ahora la intención de crear dos o tres nuevas misiones que se añadirán a la de Moscú, según indican las mismas fuentes.

Kiev, la capital de Ucrania, la república más poblada después de Rusia, contará con una embajada española. También se inaugurará una representación en Almá Atá (Kazajstan), la capital de la más extensa y próspera república asiática con la que algunas empresas españolas han empezado tímidamente a comerciar. Su presidente, Nursultan Nazarbayev, aprovechó su viaje a España, acompañando a Gorbachov en octubre de 1990, para cerrar algunos negocios.

Si Minsk, la capital de Bielorrusia, se confirma como sede de la CEI, una Bruselas comunitaria para los Estados surgidos de la URSS, es probable que se decida abrir allí otra embajada.

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