LA REGULACIÓN DE EXTRANJEROS

La 'última cruzada'

En la larga cola de mas de 500 personas un recién llegado pregunta: ¿Es que cierran a las seis la última cruzada? Ese es el nombre que han dado a las oficinas del Ministerio de Trabajo en Madrid los casi dos mil ciudadanos que en los últimos días han desfilado para legalizar sus papeles. María del Carmen Garzón, de 37 años, ecuatoriana, soltera y decoradora, se dispone a cumplir el trámite. Dirige sus pasos hacia la entrada principal del edificio de la plaza de Cristino Martos. Los gritos de "Haga fila. Respete...", la hacen retroceder.Maria del Carmen Garzón, con la carpeta que reúne los documentos exigidos, llega al final de la fila. A las nueve de la mañana, más de 1.000 personas aguardan. Todos sienten temor. Sospechan que en el último momento les van a exigir papeles o fotocopias que dejaron de hacer. Carmen resignada, pregunta a Carlos Cruz, de 31 años, ingeniero peruano casado y con dos hijos si llegarán a ser atendidos.

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A la una de la tarde, se han agotado todos los temas de conversación. De repente, la fila se rompe. Un grupo de marroquíes grita que están entregando unas fichas con las que serán atendidos sin necesidad de hacer cola. Al recibir el número, Mari Carmen le comenta al portero que ella deseaba sólo información. El conserje contesta que vuelva a las cuatro de la tarde, pero que para informarse no necesita guardar turno. "¿He perdido toda la mañana? Tenía que trabajar", apostilla la ecuatoriana. "Así es. Ahora disculpe, debo cerrar la puerta", le contestan.

Mari Carmen come un bocadillo para no perder tiempo y podrá finalmente entregar sus papeles. Aún le aguarda una larga espera y algún encontronazo con la funcionaria de turno. Pero entrada la tarde sale sonriente. Su situación será legal en el 92.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de diciembre de 1991.

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