La mujer que soñó ser piloto militar

Ana Moreno mantiene la esperanza de entrar en el Ejército del Aire a pesar de su edad

La sentencia del Tribunal Constitucional llegó tarde. Ana Moreno, que en diciembre cumplirá 22 años, es ya demasiado mayor para ingresar en la Academia General del Aire, a pesar de que el fallo hecho público la pasada semana ha confirmado el derecho de las mujeres a aspirar a ser pilotos del Ejército del Aire, algo por lo que ella lleva luchando desde que en 1987 rechazáron su solicitud exclusivamente por ego, por ser una mujer. "Me da mucha rabia por que he perdido unos anos de mi vida que podía haber dedicado a estudiar una carrera, pero quería ser piloto militar y todavía lo deseo", afirma.Estudia segundo curso de Ingeniería Industrial en la niversidad Politécnica de Valencia. "Ahora mi meta es acabar la carrera y conseguir pagarme los estudios para ser piloto comercial".

En el año 1987, esta joven valenciana presentó una solicitud ala Academia General del Aire para realizar las pruebas de in

greso, y le contestaron que no podían admitir mujeres porque

no existía ninguna ley que regulara su acceso al Ejército. Lo mismo sucedió el año siguiente. "Fue increíble, me llegaron a decir que no podían aceptar mi entrada porque no tenían una infraestructura adecuada para atender a las mujeres".

En febrero de 1989, el Gobierno apróbó un real decreto que regulaba la entrada de la mujer al Ejército. Ana Moreno presentó de nuevo la solicitud, que fue admitida, pero no superó las pruebas. Lo mismo ocurrió el año siguiente. En la tercera y última convocatoria, Ana Moreno ya había cumplido los 21 anos y no pudo presentarse. "Son unas pruebas muy dificiles, y es normal, incluso para muchos chicos, que las superes en la tercera convocatoria. Estoy convencida de que hubiese aprobado si hubiera tenido una tercera oportunidad".

Ana Moreno presentó un recurso ante la Audiencia Territorial de Madrid, que estimó que la no admisión de la solicitud,vulneraba el artículo 14 de la Constitución, al discriminar a la joven por su sexo. Posteriormente, el letrado del Estado recurrió ante la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo, que contestó que la decisión de la Academia General del Aire era la acertada. Ahora el Constitucional ha fallado a favor de la joven.

"No entiendo que las cosas vayan tan lentas. Juegan con la vida de la gente. Ahora veo a algunos de los compañeros que consiguieron entrar, y no me parece justo", cuenta Ana Moreno, que empezó a interesarsepor la aviación cuando comenzó a volar con ultraligeros. Esta joven, que defiende un ejército profesional y un servicio militar voluntario, pretende ahora conseguir el título de piloto comercial. "El único problema es que los estudios y las prácticas -cerca de 300 horas de vuelo- cuestan alrededor de siete millones de pesetas. Ahora mi abogado -Blas Camacho- va a solicitar la ejecución de sentencia para que se reabra todo el proceso, y si pudiera presentarme otra vez, lo haría".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de noviembre de 1991.

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