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González afirma en Malabo que España sólo prestará ayuda a Guinea si se democratiza

ENVIADO ESPECIAL, La capital guineana, Malabo, se echó ayer a la calle para dar la bienvenida a Felipe González, que en su primer discurso no dudó en condicionar la cooperación española con su ex colonia -que representa el 12% del producto interior bruto de Guinea- con la evolución democrática del régimien. El primer ministro español no accedió a la principal petición que le habían formulado varios dirigentes exiliados de la oposición democrática al régimen del general Teorodo Obiang Nguema: facilitar su regreso repatriándoles en su avión, según fuentes de la Administración.

Poco antes de las cinco de la tarde aterrizó el avión Falcon 900, en el que viajaba el jefe del Gobierno, en un aeropuerto atestado de guineanos que exhibían orgullosos unas camisetas con las banderas de ambos países y las efigies del presidente Teodoro Obiang Nguema y de González. La Embajada de España había repartido 3.000 camisetas y otras tantas gorras.Mientras dos grupos folclóricos de mujeres bailaban ritmos africanos y cantaban canciones de bienvenida, el huésped saludó al Gobierno guineano, a representantes de la colonia española y también a un grupo de curiosos guineanos que estuvieron a punto de saltarse la barrera humana de los escoltas con tal de darle la mano. "Me alegro de verles", les repetía a todos.

Condecorado

Dos horas después de que González pisase, por primera Vez, tierra guineana, mantuvo su primera entrevista con Obiang, que le impuso una condecoración, la Gran Cruz de la Orden de la Independencia, y le ofreció una cena en el palacio presidencial Tres de Agosto. Fue entonces cuando el presidente recalcó, refiriéndose a la cooperación, que "resulta indispensable que esta labor se realice en las condiciones más adecuadas, de acuerdo con la evolución reciente de la sociedad internacional" y con la "nueva corriente democrática que está recorriendo este continente".

"La riquísima variedad cultural africana no puede ser", prosiguió González dirigiéndose a Obiang, "un pretexto para mantener sistemas basados en concepciones desfasadas". "Las señas de identidad de un pueblo o de una cultura no se defienden mejor con restricciones a la libertad, sino con la participación plena y solidaria de todos los ciudadanos en libertad".

"Los nuevos acontecimientos", continué, "afianzan la creencia de que la democracia y el respeto de los derechos humanos son requisitos fundamentales para la convivencia, él desarrollo y la dignidad del ser humano". Por otra parte, ayer se hicieron públicos los resultados del pasado referéndum, que conceden, según los datos oficiales, un 98% de votos de apoyo a las propuestas de Obiang, según France Presse.

Felipe González inició su primer viaje a Guinea Ecuatorial sin acceder a la petición de los dirigentes exiliados Severo Moto y Tomás Mecheba, del Partido del Progreso (democristiano) y del partido socialista, respectivamente, de viajar a Malabo en el mismo avión que él.

A principios de semana, el director del departamento internacional de Moncloa, José Pons, celebró sendas entrevistas secretas con ambos dirigentes, que intentaron en vano regresar a su país para denunciar in situ el carácter antidemocrático del referéndum constitucional del pasado domingo.

Pretendían aprovechar este primer contacto con Presidencia del Gobierno para pedir a su interlocutor volar a Malabo en el avión español, ya que era la única forma segura que tenían de cruzar la frontera de Guinea. Deseoso de evitar cualquier incidente con Obiang, el asesor de González desestimó la solicitud de los exiliados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de noviembre de 1991

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