Una solución a medias
La tranquilidad se impuso ayer en la Bolsa tras las conflictivas sesiones anteriores en las que los inversores airearon sus fantasmas internos. Los analistas han prodigado las referencias a los factores psicológicos para explicar las intempestivas reacciones de los inversores, pero ninguno de ellos se centró en la cuestión de fondo: una situación económica que, lejos de terminar de arreglarse, amenaza con incrementar su deterioro.La apertura de Wall Street, alcista gracias a los datos sobre el sector de construcción, consiguió llevar cierta tranquilidad a un mercado que difícilmente se va a conformar con eso. Aun así, hay que concederle algún crédito a la postura del análisis gráfico, que deja todas las puertas abiertas en tanto el índice se mantenga dentro de la zona de soporte, y esto sirve tanto para Wall Street como para Madrid.
La Bolsa madrileña mantuvo una orientación discretamente negativa hasta la apertura del mercado de Nueva York, momento en el que consiguió poner un signo positivo ante su oscilación.
Tras algunas dudas, el índice consiguió mantenerse al alza y cerró en el 246,98%, un, nivel que, no soluciona nada a corto plazo pero que sirve para que los inversores mediten sobre sus actuaciones futuras.


























































