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Amargura francesa

En Madrid, en el Salón de Columnas del Palacio Real, un diplomático del Quai d'Orsay escuelia en silencio los discursos de los participantes en la conferencia: es la única y discreta presencía francesa en este acontecímiento.En un momento como el que atraviesa Oriente Próximo, que podría ser el camino de la paz, Francia está contrariada por jugar un papel menor, que no se corresponde ni con sus-ambiciones ni con sus responsabilidades históricas en la región. ( ... ) ¿Podía Francia esperar algo mejor? Su insistencia en promover la actuación de las Naciones Unidas era inaceptable para Israel, que jamás perdonará aquella votación en Nueva York de una resolución que asimilaba el sionismo al racismo. El resultado es que en Madrid la ONU no tiene más representación que un observador mudo.

Por otra parte, el apoyo incondicional a Yasir Arafat, pese a sus numerosos errores políticos, ha impedido a Francia pretender una neutralidad activa en la búsqueda de la paz. ( ... ) Sólo Estados Unidos -y el mundo árabe lo sabe- tiene los argumentos necesarios, los financieros, para arrancar a Israel las más importantes concesiones. Sólo Estados Unidos tiene los medios necesarios para garantízar su seguridad. Que Eur*opa y Asia no desesperen. Contribuirán, como Buish ha prometido, "a proporcionar los medios para que Oriente Próximo encuentre la paz y la prosperidad".

1 de noviembre

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