La Austria-Hungría de los negocios
Hablar de grupos potentes en Bolsa resulta casi desgarrador. Los multicefálicos bancos de negocio que se erigen en medio de la incertidumbre general en hacedores de mercado son los que trazan, se quiera o no, las sendas de la inversión bautizada a menudo con el eufemismo de institucional. Como una Austria-Hungría de los negocios, son imperios acorazados de dinero y papel, aunque hoy sutilmente lánguidos; tienen la palabra -en el sentido de decisión y de persuasión-, y en tanto que señores del mercado definen el acontecer diario.Para los pequeños ahorradores que viven el pulso cotidiano de la Bolsa atrapados en la fascinación de la plusvalía o presos en la abulia del dividendo, la carrera de la financiación -el fund raising- es un duro recorrido miciático. Estos segundos sufren ahora la presión de los primeros, que frenan el despegue del mercado por motivos de estrategia, a pesar de la bonanza monetaria -los tipos se mantienen o bajan- y de la claridad tras la tormenta. La liquidez manda; pero de momento nadie juega, como lo demuestra el hecho de que Telefónica (el valor más líquido del mercado español) tuvo que recurrir a la segunda vuelta para marcar cambio.


























































