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CARTAS AL DIRECTOR

Alardes de fuerza

El domingo día 4 asistimos en la plaza de María Pita, de La Coruña; a un espectáculo lamentable. A las siete de la tarde, cuando en la plaza peatonal, en la que se encuentra el Ayuntamiento coruñés, cientos de personas disfrutábamos tranquilamente del sol, una furgoneta de la Policía Militar irrumpió a gran velocidad por la zona, en la que jugaban numerosos niños.Tras el consecuente frenazo, bajaron del vehículo seis policías armados de porras y metralletas, que entraron en una cafetería a la búsqueda de soldaditos que no cumplían el reglamento cuartelarío. Como no encontraron a los posibles infractores en ese establecimiento, continuaron la ronda, a paso ligero, por otros bares de la plaza, cop la consiguiente alarma e indignación de los ciudadanos que observábamos impotentes la actuación desmesurada de los efectivos.

Me pregunto si las autoridades militares no podrían reconducir estos alardes de fuerza hacia otros aspectos necesitados de cambios en la institución.

Inevitablemente tengo que expresar mi solidaridad con los insumisos, que, al menos, tienen la valentía de declarar que no quieren pertenecer, ni por un solo segundo, al Ejército.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de agosto de 1991