Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Un comentario dos días después

Altona, Alemania.

Como niño quemado, la mala experiencia me llevó en el primer momento a verlo todo muy negro. Mi fantasía fue mezquina y no me dejó imaginar que soldados y oficiales del Ejercito soviético fueran a tener el valor de decir no.Ahora ha fracasado el golpe, pero los problemas y conflictos continúan. Aunque hay posibilidad de solucionarlos esta vez de veras. Nunca me había alegrado tanto de equivocarme. Casualmente todo ocurre en este 21 de agosto, aniversario de la invasión de Checoslovaquia por cinco hermanos falsos en 1968. No puedo olvidar cuán grande era entonces la esperanza que todos nosotros habíamos puesto en la primavera de Praga y nuestra desesperación en el largo invierno que después cayó sobre nosotros.

Afortunadamente, el golpe en Moscú había sido preparado con diletancia y perpetrado sin decisión. Si las dos divisiones de tanques no se hubieran pasado a las filas del pueblo, éste hubiera tenido muy pocas posibilidades. Soy feliz tras todos estos miedos.

Ahora, y hasta que ocurra la próxima catástrofe, vuelvo a tener algo de fe en la supervivencia del ser humano en este planeta.

Por lo demás, seguiré siempre contando con lo peor y deseando lo mejor.. Respondo así al bello principio de Antonio Gramsci: "Soy partidario del pesimismo de la inteligencia y del optimismo de la acción".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de agosto de 1991