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Reportaje:EL GOCE URBANO

Libros y ventilador

El próximo jueves, día 27, comienza la Primera Semana Internacional de Magia de Madrid, con sesiones diarias en el Centro Cultural de la Villa, y acompañadas, el domingo, con una muestra de carteles y objetos relacionados con el tema. Con el verano oficialmente encima, las editoriales se esfuerzan en promocionar lecturas veraniegas, mientras en algunos bares se devora un comic hecho en Pamplona y llamado TMEO.

SOL ALONSO El mes de junio se va como por arte de magia. Ocurre cada año por estas fechas, pero será algo especial. Hablamos de la reunión de ilusionistas prevista para los días 27, 28, 29 y 30 de junio en el Centro Cultural de la Villa, plaza de Colón, s/n. Serios profesionales del arte de engañar organizan la Primera Semana de Magia Internacional de Madrid con expertos de seis países: Francia, Alemania, Portugal, Reino Unido, Estados Unidos y España, claro está.

A los pies de la estatua de Colón, los conejillos blancos dejarán por un ratito sus chisteras y azafatas de lamé serán cortadas en rodajas. Cartas y monedas adquieren vida propia. Secretos teúrgicos, magias naturales, blancas y ¿negras? harán en Madrid las delicias de merlines, meigas y cohenes. Además de las sesiones diarias de 22.30 y 20.00, el último día, el domingo 30, el centro ha montado una exposición de carteles y objetos relacionados con el tema.

Un curioso trío de escritores, uno de ellos editor y médico de familia, andan estos días con sus títulos bajo el brazo. A tres colores, casi de bandera republicana, nace Gramma Literatura. Amarillo es el libro de Juan María de Prada, Retrato del artista intransigente, "una toma de posición estética para aclarar el fenómeno de la nueva narrativa".

La otra literatura

En su tarea, nuestro editor llegó a publicar un anuncio en la prensa solicitando originales. "Los escritores padecen cierto mimetismo inducido por lo que se presenta oficialmente como buena literatura. Yo busco precisamente la otra". Sus compañeros de aventura intelectual dicen que en el libro Retrato del artista intransigente De la Prada explica claramente por qué es editor. De Sagu nunca hemos conseguido saber su verdadero nombre. Para muchos es todo un catálogo de rarezas, un muestrario de Ideas originales. Para otros, un camaleón que se apropia de los rasgos regalados a tantos personajes de comics que él mismo inventó. Sagu firma el libro rojo que lleva por título ¡¡Te quiero mucho, so guarra!!, fruto de sus esporádicas estancias en un psiquiátrico.

La trilogía se completa con ¡Encantados de servirle! Su autor es Javier Barquín, y su portada, azul metálico. Barquín, mexicano y perfecto conocedor de Madrid, noctámbulo, periodista callejero y más veces escritor, se convierte en el abogado defensor de los cuentos cortos.

La firma de uno de ellos, Sagu, se encuentra también en las páginas de una publicación irreverente y divertida centrada en el ocio salvaje de Euskadi y Navarra, también de venta en bares madrileños. Su título es TMEO. A dos ediciones por mes, acaba de aparecer el número 13, con jugosas aventuras de amor, odio, sexo y reflexiones salvajes de quienes odian este mundo, pero al final se lo pasan pipa. En su editorial, que reproducimos sin permiso, desean de todo corazón "a los recientemente elegidos señores y señoras ediles que no se les incendie el coche, ni les desvalijen la casa, ni sean cogidos in fraganti en algún chanchullo, robo, estafa, desfalco, prevaricación, cohecho...". TMEO está en Madrid, pero no lo busquen en bares de diseño ni pubs frecuentados por guapos y jóvenes cachorros. ¿Queda claro? Su precio: 250 pesetas.

Y seguimos leyendo bajo el anticiclón. Una historia de amor, dinero, sonrisas, un Tarzán muerto y una Jane convertida en baronesa feliz poseedora de casi todo, incluido el yate, una fundación de arte y el título de Lady España.

Son Tita y Tito Thyssen, cuyas vidas no acabó de repasar Vilallonga y ahora han recreado sin pelos en la lengua Escalope de Vega. Sepan ustedes cómo vive una pareja que lo colecciona todo, cuanto más caro mejor, excepto pieles y marfiles por el toque verde de sus intenciones. Comprueben que, a pesar del inventario, en los Thyssen la virtud sobrepasa a la riqueza. A la mayoría no le sobra ni lo uno ni lo otro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 1991