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Batalla campal entre jugadores y periodistas en la Copa Libertadores

Periodistas, Jugadores y policías resultaron heridos en una batalla a golpes dentro del campo de juego durante un partido en Santiago entre Colo Colo y Boca Juniors, los equipos más Populares de Chile y Argentina. Después del encuentro, que Colo Colo ganó por tres a uno pasando a la final del campeonato suramericano de clubes, la Copa Libertadores, hubo más de una decena de heridos y 134 detenidos. El equipo argentino pasó parte de la noche en una comisaría, y el técnico y un jugador del Boca fueron citados a un tribunal de Santiago.Los incidentes comenzaron ocho minutos antes del fin del segundo tiempo, cuando Colo Colo anotó su tercer gol y Boca protestó por un supuesto fuera de juego. En el tumulto que formaron los chilenos festejando el triunfo y los fotógrafos, los jugadores del Boca, conducidos por su capitán, el guardameta Carlos Navarro, las emprendieron a golpes contra los reporteros gráficos e informadores que entraron en el campo.

Gresca sin cuartel

Durante 15 minutos se prolongó la gresca por todo el césped. Los jugadores del Boca perseguían a los fotógrafos dando patadas y punetazos. Los reporteros blandían sus cámaras como armas defensivas. Decenas de carabineros entraron en el campo y se trenzaron con los jugadores del Boca, mientras procuraban proteger a los reporteros y calmar los disturbios.

Navarro arrojó uno de los micrófonos usados por la televisión para la transmisión del partido. Poco después fue mordido por uno de los perros pastor-alemán que usaron los carabineros en el campo. El entrenador del Bocia, Óscar Tabárez, resultó con un corte en una mejilla y logró arrebatar dos cámaras a los reporteros. Seis policías resultaron con heridas de diversa consideración.

La televisión reiteró ayer una imagen en que varios titulares del Boca golpeaban con puños y pies a un reportero. El árbitro, incapaz de controlar los incidentes, expulsó a dos Jugadores y sacó nueve tarjetas amarillas durante el partido. Diarios de Santiago señalaron que la tensión comenzó con burlas e insultos entre la gran cantidad de personas que estaba detrás de la portería del Boca, el preparador físico local y los titulares y suplentes del equipo argentino.

Al término del partido, en las calles cercanas al estadio, hinchas chilenos volcaron un coche con matrícula argentina, arrojaron piedras a un autobús del Boca y se enfrentaron con la policía, que usó gases para disolverlos. En los disturbios hubo más de 10 heridos y 134 detenidos.

La delegación del Boca pasó parte de la noche y de la madrugada en una comisaría para su protección de los exaltados hinchas. El mediocampista Bias Glunta quedó detenido, aunque después obtuvo su libertad provisional por agresión al fotógrafo Arangua. Glunta y el entrenador Tabarez estaban citados para declarar en un tribunal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de mayo de 1991