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El PCUS cierra filas en torno a Gorbachov

Mijaíl Gorbachov, que además de ser presidente de la URSS es el jefe máximo del PCUS, ofreció ayer renunciar a este último cargo en el pleno del Comité Central. Esto fue interpretado como una jugada táctica, pues el tema ya se había tratado el miércoles en una reunión del Politburó, en la que había obtenido el completo apoyo de los máximos dirigentes. "El 70% de los oradores me está criticando, y dicen que no lo hacen desde posiciones personales, sino en nombre del pueblo. Presento mi renuncia", dijo Gorbachov, según el escritor Vladímir Kárpov, presente en la reunión.

Después de esta declaración de Gorbachov, el pleno interrumpió sus labores durante hora y media. El Politburó, el órgano máximo del PCUS, estuvo reunido durante este tiempo y apoyó unánimente a Gorbachov. Durante este intermedio, algunos miembros del Comité Central comenzaron a recolectar firmas en apoyo del presidente soviético. Cuando el pleno reanudó sus labores, la proposición de renunciar de Gorbachov fue rechazada por 322 votos. Sólo trece estuvieron de acuerdo con que el secretario general dimitiera y 14 se abstuvieron.No es ésta la primera vez que el líder soviético amenaza con dimitir. La vez anterior fue en el XXVIII Congreso del PCUS, el verano del año pasado, pero allí ni siquiera se votó su proposición y Gorbachov salió del congreso más fuerte que antes.

Como también era de esperar, el conservador Iván Polozkov, jefe de los comunistas rusos, estuvo entre los críticos más duros de Gorbachov. También, con Yuri Blojín, el líder del grupo parlamentario Soyuz, pidió a Gorbachov que impusiera el estado de excepción en el país.

El acuerdo

El secretario del Comité Central del PCUS, Alexandr Dzasójov, informó en conferencia de prensa al término del pleno que éste aprobó un documento en el que apoya incondicionalmente "la declaración conjunta sobre las medidas urgentes para estabilizar la situación en el país y superar la crisis", firmado el martes por Gorbachov, el líder ruso Borís Yeltsin y los dirigentes de otras ocho repúblicas federadas.

El pleno calificó la declaración de los diez de "documento de importancia estratégica, que brinda la seguridad de que el acuerdo de los dirigentes de nueve repúblicas federadas con el presidente crea una sólida base para resolver los vitales problemas sociales, económicos y políticos".

Sin embargo, la declaración conjunta ha sido criticada por algunos dirigentes demócratas El copresidente de Rusia Democrática, Lev Ponomariov, declaró que Yeltsin había hecho demasiadas concesiones. Sin embargo, reconoció que el documento respondía hasta cierto punto a las exigencias políticas de los mineros del carbón, en huelga hace ya casi dos meses.

En efecto, en la declaración conjunta se ha acordado aprobar la nueva Constitución en un plazo no mayor de seis meses después de firmado el Tratado de la Unión y, entonces, llamar a nuevas elecciones parlamentarias y presidenciales.

Los mineros, además de mejores salarlos, piden la disolución del actual Parlamento y el cese de Mijaíl Gorbachov como presidente de la Unión Soviética.

Los huelguistas se plantean volver al trabajo

El presidente del Parlamento de Rusia, Borís Yeltsin, informó ayer a los diputados sobre el acuerdo que firmó con el líder soviético Mijaíl Gorbachov y los dirigentes de otras ocho repúblicas, asegurando que "por primera vez se comportó correctamente y renunció a muchos de sus antiguos puntos de vista". Yeltsin también adelantó que mañana se espera la firma de "un documento muy importante" que permitirá "terminar dignamente con las huelgas". Ya desde varias regiones y sectores -Bielorrusia, estudiantes de Kíev, mineros de Vorkutá- comenzaban ayer a llegar noticias de que los huelguistas están estudiando la posibilidad de volver al trabajo.Según Yeltsin, el encuentro duró 9,5 horas y en ellas reelaboraron en un 80% el texto de la declaración de los diez. Yeltsin aseguró que "no se retrocedió ni un paso en los principios de Rusia" y que el presidente reconoció el derecho de las repúblicas a formar una unión de Estados soberanos y el derecho a la soberanía política de todas las repúblicas que no piensan firmar el Tratado de la Unión.

Gorbachov confirmó que después de aprobada la nueva Constitución habría elecciones a los nuevos órganos de poder y que el Congreso de Diputados del Pueblo, el supraparlamento soviético, sería eliminado, dijo Yeltsin.

Si el presidente más adelante se niega a cumplir lo acordado con las repúblicas, éstas están dispuestas a firmar un Tratado entre ellas, sin el Centro, advirtió el rival de Gorbachov.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de abril de 1991

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