Las compañías publican grabaciones históricas de Yehudi Menuhin en su 75 cumpleaños

Más allá del virtuosismo, cumplidos ayer sus 75 años, el legendario violinista Yehudi Menuhin dice que la cosa más importante que pretende transmitir a sus jóvenes estudiantes es el sentido del estilo. Las compañías discográficas han aprovechado la celebración para publicar sus grabaciones de conciertos para violín y orquesta en sus mejores años, las décadas de los cincuenta y sesenta, y, como director, su reciente grabación de la Novena sinfonía de Beethoven con la Royal Philharmonic Orchestra. Hace unos días, preparando el viaje a California para visitar a su madre crimea Marutha, de 95 años, con motivo del 75º aniversario, Menuhin confesó que la interpretación ya no siempre le resultaba fácil.

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"Resulta a un tiempo más fácil y más difícil: más fácil, porque sé muy bien lo que quiero; más difícil, por cuestiones de edad. Mi contribución no es solamente a la técnica musical, sino al sentido del estilo. Con frecuencia, los músicos jóvenes, consiguen notas claras y limpias, pero la música clásica necesita interpretación, y es ahí donde ereo que puedo ser útil".La carrera interpretativa, iniciada en San Francisco cuando tenía sólo siete años, no está ni mucho menos acabada. "Realmente, no creo que a mi edad debiera tocar el concierto de Paganini", dice refiriéndose a uno de los monstruos del virtuosismo. "Pero la música de cámara, grabar los siete conciertos de Vivaldi, tocar el concierto de Beethoven... eso sí que es agradable. Esa es ahora la dirección de mi música; eso y la enseñanza, y estar rodeado de maravillosa gente joven".

Es jurado en dos concursos internacionales que llevan su nombre, para cuartetos de cuerda y para violinistas, además de mantener contactos con la escuela de música Yehudi Menuhin de Stoke D'Abernon (Inglaterra) y la Academia Internacional de Música Menuhin de Gstaad (Suiza).

Los conciertos le proporcionan otras oportunidades. Anoche conmemoró su cumpleaños con un concierto en el Royal Festival Hall, donde estaba previsto que interpretase dos romanzas para violín de Beethoven, con Vladimir Ashkenazy como director, y, después que dirigiese a la Royal Philharmonic Orchestra y los coros en una nueva obra, Prayer, escrita para él por el compositor soviético Rodion Schedrin, y la Novena sinfonía, de Beethoven.

[EMI Classics ha editado un álbum de cinco discos coripactos con grabaciones de Menuhin de conciertos para violín y orquesta y música de cámara para conmemorar la ocasión. Caja de delicias titulaba The Sunday T¡mes el artículo que comentaba estas grabaciones de compositores como Bartok, Berg, Sibellus, Nielsen, Bloch, Debussy, Ravel, Schubert, Mendelssohn y Brahms. El sello Biddulph ha sacado El joven Yehudi Menuh¡n, con grabaciones de los años treinta.]

Menuhin mantiene en la actualidad una enconada lucha para evitar la publicación de una biografía, Menuhin, retrato de familia, por el cineasta Tony Palmer. El libro, al igual que el documental de Palmer, afirma que la madre de Menuhin dominó los primeros años de su vida y su carrera, diciéndole a su primera esposa, Nola, que se abstuviera del sexo antes de los conciertos. Dice también que el propio Menuhin descuidó y se enemistó con sus dos hijos del primer matrimonio.

"Confié plenamente en Tony Palmer", dice Menuhin, "y me siento traicionado. No quiero que se publique".

El violinista, según Palmer, y sus abogados había n conseguido convencer a su amigo lord Weidenfeld para que Weidenfeld & Nicolson no publicara el libro. Entonces, Palmer, acudió a Faber & Faber, que lo ha programado para este verano. "De momento no hay ningún motivo para no seguir adelante", dice Matthew Evans, presidente de Faber & Faber. "No ha habido ninguna acusación de libelo".

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