Emotivo funeral por la joven asesinada por ETA

Los compañeros de Koro Villamudria, asesinada por ETA el lunes en San Sebastián, con lágrimas en los ojos; los padres de ésta, con los rostros desencajados por el dolor, y en torno a un millar de ciudadanos con visibles rasgos de tristeza asistieron a las honras fúnebres que por ella se celebraron ayer en la iglesia, de la Sagrada Familia, ubicada a 200 metros del lugar donde el comandó Donosti de ETA cometió el atentado. El de ayer fue el funeral por víctimas de terrorismo más emotivo y tenso de los celebrados en los 10 últimos años en la. capital guipuzcoana.

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El lehendakari José Antonio Ardanza compartió banco en el recinto religioso con el ministro del Interior, José Luis Corcuera; el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, y autoridades civiles y militares de la comunidad autónoma vasca.Minutos antes del mediodía, el féretro con los restos mortales. de Koro Villamudria fue trasladado desde la capilla ardiente, instalada en el Gobierno Civil de Guipúzcoa, hasta la iglesia por compañeros de estudios y agentes de policía.

El templo estaba abarrotado de donostiarras y en las inmediaciones se agolpaban cientos de escolares. Muchos de éstos habían decidido suspender las clases durante la jornada de ayer como señal de duelo por la joven asesinada. En alguno de los centros, en los que por mayoría se adoptó tal decisión, se oyeron voces discrepantes que apoyaban el atentado.

En la ceremonia, oficiada por el obispo José María Setién y concelebrada por 11 sacerdotes más, se pidió a los autores del atentado que dejen de matar. Setién rechazó en la homilía cualquier intento de lamentación por parte de los terroristas añadió: "Traslado toda la responsabilidad a quienes lo han planeado y ejecutado".

Al término del oficio religioso, el féretro fue sacado a hombros de la iglesia, cubierto por la bandera española. Los ciudadanos aplaudieron en reiteradas ocasiones mientras la madre de Koro, Luisa Sánchez pronunciaba gritos desgarradores. "Qué horror, hija mía qué te han hecho", "No te vayas hija mía". El padre, Jesús Villamudria, dado de alta de las heridas sufridas en el atentado al igual que su hijo Luis, de 15 años, intentaba sostener en pie a su esposa.

Los restos de Koro Villamudria serán enterrados hoy en Camuñas (Toledo), localidad de la que es natural la madre, Luisa Sánchez. Sus otras dos hijas, Josune y Leire, permanecen internadas en el hospital de Guipúzcoa recuperándose de las heridas sufridas.

Una pancarta en la que se leía "Koro, nunca te olvidaremos" encabezaba la manifestación que se celebró ayer en San Sebastián en protesta por el atentado. 5.000 personas caminaron en silencio, roto de vez en cuando por los gritos de los estudiantes, que pronunciaban frases como "Euskadi se niega al terror y la violencia", o "Se siente, Koro está presente".

Al término de la manifestación, en la plaza de Guipúzcoa, los participantes en la misma se unieron a la convocatoria de Gesto por la Paz que ayer celebró más de 60 concentraciones silenciosas en la comunidad autónoma vasca.

José Luis Corcuera aseguró ayer que "no hay contactos ni negociaciones con la organización terrorista", y añadió que sobre este tema "no tiene valor lo que alguien pueda dar a entender o decir que no sea yo o el presidente del Gobierno".

El portavoz de la Mesa Nacional de HB, Jori Idígoras, declaró ayer en Bilbao que "es una realidad palpable que el Gobierno español y ETA están tratando de buscar puntos de encuentro y de llegar a acuerdos, para que determinados gestos de buena voluntad recíprocos puedan propiciar el clima de diálogo", informa Europa Press.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de abril de 1991.

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