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EL QUINTO GOBIERNO SOCIALISTA

Maravall rechazó volver al Ejecutivo a los tres años de abandonarlo

José María Maravall declinó ayer definitivamente la invitación de Felipe González para volver al Gobierno y hacerse cargo del Ministerio de Cultura. Tras abandonar el departamento de Educación en 1988, en buena parte por la conflictividad que suscitaron entre estudiantes y profesores algunas de sus actitudes, Maravall optó por regresar a la docencia y restringir el desempeño de responsabílidades políticas a su labor en el PSOE como miembro de la Ejecutiva Federal. Una opción que defendió de nuevo ayer en su última conversación con el presidente del Gobierno.Quienes le trataron de cerca durante sus últimos meses como ministro de Educación recuerdan los errores personales de éste, junto a las limitaciones impuestas por el propio presidente del Gobierno, y aventuran que Maravall quizá continúe dolido por una etapa que además culmino con su destitución como gobernante.

Ante las reticencias de Maravall, el jefe del Ejecutivo contactó con Jordi Solé Tura, ex dirigente comunista y actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, y le ofreció la dirección del Ministerio de Cultura, que Solé Tura aceptó.

Maravall fue instado a lo largo del domingo por otros dirigentes socialistas y especialmente por Javier Solana, ministro de Educación, y Joaquín Almunia, quien cesa como ministro para las Administraciones Públicas, para que aceptase sustituir a Jorge Semprún, uno de los primeros en proponer su candidatura.

Pero Maravall declinó estas sugerencias, e incluso las que por última vez realizaron estos ministros, más Carlos Romero y José Barrionuevo, durante una cena a la que acudieron a el domingo, con sus esposas, en un restaurante próximo al Paseo de Rosales, a poca distancia del palacio de La Moncloa.

Actividad profesional

El ex ministro de Educación explicó en conversaciones privadas que hay que hacer lo posible para que resulte "natural" que un político, tras una etapa de actividad pública con plena dedicación, regrese a su carrera profesional sin tener que abandonar por ello la actividad política.Ésta fue ya su argumentación cuando en 1989 renunció a volver a ser candidato a diputado, aunque también influyó en aquella decisión el deseo de preservar su plena libertad para opinar, sin las ataduras que impone la inclusión en una lista electoral. Ahora, en su rechazo a la oferta de ser ministro de Cultura, recibida después del rumor de que Enrique Múgica podía ocupar esa cartera, han podido influir también otras consideraciones personales.

Desde el punto de vista político, José María Maravall ha querido disipar cualquier tipo de duda y ha anunciado que apoya sin reservas la nueva composición del Gobierno y, que, continuará respaldando plenamente la política de su presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de marzo de 1991