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Tribuna:GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Las llamas del Golfo no provocarán un invierno nuclear

Los humos producidos al ser incendiados los pozos petrolíferos de Kuwait por el Ejército iraquí podría tener como consecuencia un invierno nuclear. Así lo declaraba, según The Financial Times del día 9 de enero, un grupo de expertos reunidos en Londres.El invierno nuclear es una de las consecuencias de una guerra atómica generalizada. Las explosiones de miles de artefactos nucleares lanzarían a la atmósfera millones de toneladas de polvo y los incendios provocados producirían cantidades ingentes de hollín y humos que al alcanzar la alta atmósfera formarían una capa opaca que impediría el paso de la luz del sol.

Oscurecimiento que favorecería un enfriamiento importante, estableciéndose así un invierno artificial de larga duración, lo que tendría como consecuencia la atenuación gradual de la vida en la superficie del planeta.

El incendio de los pozos petrolíferos de Kuwait sería una gravísima agresión al medio ambiente, pero no es probable que conduzca a un invierno nuclear.

La producción anual de estos pozos es del orden de los 100 millones de toneladas. Los pozos son de dos tipos: unos que requieren bombeo para la extracción del crudo, y representan dos tercios del total, y el otro tercio es eruptivo, es decir, que el petróleo sale solo a la superficie.

No todos arderán

Son éstos los que pueden arder; los otros no, ya que no hay aire (oxígeno) suficiente para ello en el fondo del pozo. Si se supone que en tres meses de incendio arde la producción anual de los eruptivos, habrá 33 millones de toneladas de petróleo quemado, que producirían casi 100 millones de toneladas de gas carbónico (responsable del efecto invernadero, aumento de la temperatura de la atmósfera) y 1,4 millones de toneladas de hollín, partículas sólidas carbonizadas que son obstáculo al paso de la luz.

Casi 1,5 millones de toneladas es cantidad respetable, pero que hay que compararla con los 16 millones de toneladas de hollín que vierte al aire cada año el quemado industrial y doméstico de los combustibles fósiles, a los que hay que añadir 20 millones de toneladas de carbonilla y humos que producen anualmente los incendios de bosques, malezas y rastrojos.

Es decir, 36 millones de toneladas de partículas carbonizadas, el equivalente de la combustión de 25 años de producción de los pozos eruptivos de Kuwait.

El incendio de estos yacimientos petrolíferos producirá una catástrofe ecológica en la zona, no una réplica petrolera del invierno nuclear. Es necesario denunciar los riesgos ecológicos, pero no es bueno exagerar. (Por aquello del lobo).

A. López Campillo es investigador científico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de enero de 1991