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LA CIUDAD VERDE

Aerosoles, alarma desde la Antártida

Un aerosol de uso frecuente en Madrid hace disminuir la capa de ozono

El descubridor de los CFC fue un temible ingeniero norteamericano, Thomas Midgley, el mismo que ideó introducir plomo en la gasolina como antidetonante. Su objetivo era conseguir un sustituto del inseguro amoniaco, utilizado hasta los años veinte en las instalaciones frigoríficas. En una sesión de la American Chemical Society inhaló espectacularmente sus flamantes CFC y los exhaló sobre una vela. Aquel invento iba a constituir 60 años más tarde una de las pesadillas más graves a las que se enfrenta ahora mismo el colectivo mundial.Sherwood Roland y Mario Molina fueron, por su parte, los que lanzaron en los años setenta la voz de alarma: "Los clorofluorocarbonados son el auténtico cáncer para el ozono...". Tuvieron que soportar tres lustros de críticas y desprecios por parte de la gran industria química. Otros científicos y modelos de ordenador, Financiados por estas últimas, aseguraron durante este mismo lapso de tiempo que las subidas y bajadas de densidad en la capa de ozono se debían simplemente "a variaciones naturales de la naturaleza periatmosférica".

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Los otros CFC

Las mofas se terminaron en 1981, cuando la aparición sobre la Antártida, cada primavera austral, de un agujero o disminución de esta importantísima pantalla protectora fue detectada por los científicos del British Antarctic Survey. Desde entonces, el agujero ha aumentado constantemente de tamaño, y en 1990 la capa de ozono sobre el Polo Sur ya es tan sólo la mitad de espesa que en 1970.

Un veneno beneficioso

El ozono es un isótopo venenoso y radiactivo que se encuentra concentrado en una capa de 50 kilómetros de espesor que comienza a 20 kilómetros por encima de la superficie terrestre, en el borde inferior de la estratosfera. Constituye, sin embargo, el escudo protector para la totalidad de la vida terrestre frente a las radiaciones ultravioleta del sol. Su desaparición podría alterar el clima mundial, provocar la muerte masiva del plancton marino por el aumento de la radiación solar sobre los océanos, multiplicar la incidencia de los cánceres cutáneos, reducir drásticamente las cosechas y elevar la contaminación fotoquímica hasta límites intolerables para el ser humano.Está ya científicamente comprobado que el ritmo natural de descomposición del ozono se ha acelerado considerablemente en el último cuarto de siglo a causa de la presencia de átomos libres de cloro, desprendidos durante la descomposición de los clorofluorocarbonados por encima de la capa de ozono. Estas sustancias se utilizan como refrigerantes en los frigoríficos y en los equipos de aire acondicionado, como agente expansor en la fabricación de la gomaespuma y como propulsor de los aerosoles.

Según las investigaciones de Greenpeace, el agujero de la Antártida sería tan sólo el preludio de una desintegración mucho más generalizada de la capa de ozono a nivel planetario. En 1987 fue descubierto un segundo gran agujero abriéndose progresivamente sobre el Ártico canadiense...

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Medidas de control laxas

Ese mismo año, cuarenta países firmaron el primer tratado internacional para limitar la producción de CFC, tras constatar que la capa de ozono ha disminuido ya un 4% sobre la totalidad de Norteamérica y Europa y hasta un 10% sobre algunas zonas del norte de África, Oriente Próximo o algunos países del Este europeo, donde las medidas de control sobre las industrias químicas resultan mucho más laxas todavía que en los países desarrollados.Desde Madrid, desde nuestras casas, utilizando estos productos lucrativos para la industria química, individualmente participamos también en la progresiva destrucción del vital ozono que protege este planeta.

Mejor los vaporizadores

Piénseselo dos veces antes de comprar el próximo producto en aerosol. Aunque le digan que no lleve clorofluorocarbonados (CFC) funcionarán a base de butano, isobutano, propano). Ecologistas y organizaciones de consumidores coinciden en calificar a los aerosoles como artefactos rechazables.- Recuerde: la mayor parte de los productos envasados como aerosoles son superfluos. Además, el aerosol es uno de los envases más caros (cuesta por término medio hasta un 35% del producto envasado).

- Prefiera siempre los vaporizadores -también llamados difusores, pistolas o pulverizador natural (sin gases propelentes).

- Los envases vacíos de aerosoles (con o sin CFC) constituyen uno de los residuos de basura más problemáticos; resultan peligrosos en caso de calor extremado o incendios y pueden ser causantes de problemas en las mucosas pulmonares.

- No a las pinturas presentadas en aerosol; son altamente polucionantes y costosas. Mejor la tradicional brocha, pincel, rodillo, por supuesto.

- En el campo de la higiene corporal, desodorantes de barra o crema. Para el afeitado, brocha y jabón o crema en tubo.

- Para la limpieza casera, recupere las viejas recetas a base de agua y limón. O, por ejemplo, en el caso del horno: solución de bicarbonato sódico o solución de detergente caliente. Infórmese bien sobre los productos de limpieza, sepa qué es lo que contienen y cómo repercuten en el medio ambiente.

- Presione en el lugar donde trabaje para que dejen de usarse aerosoles con o sin CFC.

- Y use cremas para el sol con mayor índice de protección frente a los rayos ultravioleta. El peor sol es el comprendido entre las diez de la mañana y las dos de la tarde. La disminución progresiva de la capa de ozono ha aumentado el riesgo de cáncer de piel, según un reciente informe de la Academia Americana de las Ciencias.

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