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Entrevista:

"Todos los potentados se han ocupado del arte"

La reconversión de la antigua fábrica Lingotto, en Turín, en una de las galerías de arte más atractivas de Europa es la última conquista de Giovanni Agnelli, uno de los hombres más ricos del mundo y cabeza del imperio Fiat: 300.000 trabajadores repartidos en 624 empresas de diverso tipo. El proyecto, todavía sin concluir, es transformar un edificio de 500 metros de largo y sólida arquitectura del siglo XIX en un centro de acogida de las artes al estilo del Centro Pompidou. Allí se estrenó hace 15 días la obra Los últimos días de la humanidad, de Karl Kraus, en un montaje dirigido por Luca Ronconi que costó 500 millones de liras, de los que 100 fueron aportados por la Fiat.

Fabrica coches rápidos y vive deprisa: Giovanni AgneIIi se hizo cargo del consorcio Fiat, que su abuelo había Fundado en 1899, inmediatamente después de la guerra. Aún hoy los coches son lo primero, pero Agnelli convirtió la fábrica de Turín en un consorcio multinacional con unos 300.000 trabajadores repartidos en las 624 empresas de muy diverso tipo. Fiat también construye aviones y es dueña de editoriales y periódicos, compañías de seguros y hoteles, empresas químicas y de maquinaria, textiles, compañías publicitarias y empresas de telecomunicación, así como incontables kilómetros de autopistas italianas de peaje obligatorio.El rey

Giovanni Agnelli, uno de los hombres más ricos del mundo; es el rey no coronado de Italia. Su poder y su influencia no tienen par: él negoció con Mijaíl Gorbachov antes que ningún político occidental. Y sin embargo, sigue siendo casi un desconocido. Hablar con él parece imposible: rodeado de un muro impenetrable de secretarias, de una muralla de gestores, el jefe de la empresa está aislado de todo lo vulgar.

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De cuando en cuando aparece bronceado en las fotos, en su yate o en la tribuna de honor de su club de fútbol, el Juventus de Turín. De año en año, quebranta su propia regla de no conceder más entrevistas. Esta vez habló para presentar a su nuevo hijo, la antigua fábrica Fiat, Lingotto, transformada en galería de arte.

Pregunta. Usted ha convertido la antigua fabrica Lingotto en la galería de arte más bella que he visto.

Respuesta. La fábrica tiene 500 metros de largo. La nave se construyó en los primeros años de este siglo. Fijese en la arquitectura: ¡eso es nivel! Parte de Lingotto se usaba como fábrica hace sólo siete u ocho años.P. Hasta ahora sólo se expone en la planta baja, pero ya hay planes nuevos para los demás pisos vacíos.

R. Sí. He convocado un concurso entre los 20 arquitectos más famosos. Hay que estudiar todas las posibilidades de aprovechamiento imaginables. Es decir, también hay que tener presentes los intereses de laciudad o los deseos de escuelas y, universidades. Con Lingotto se puede hacer un lugar de encuentro, donde se podrían instalar tiendas y crear otras superficies de exposición.

Sueño con un proyecto así. Ahora sólo tenemos que ponernos de acuerdo con la ciudad, el Gobierno de la provincia y el Estado. Pero creo que vamos a realizar nuestro plan. Entonces Língotto será una mezcla de Centro Pompidou, de lugar de exposiciones y politécnico.

P. Señor Agnellí, ¿cómo define usted la cultura?

R. 'Ésta es una pregunta difícil. Yo creo que la cultura depende mucho de la historia de un país. Esta historia incluye numerosos acontecimientos, y estos acontecimientos han hecho que en un determinado país se haya vivido de una manera u otra, que se haya leído la literatura de una forma u otra y que se hayan contemplado los monumentos de una forma u otra. Hoy en día la cultura ya no es un asunto de élites como lo era hace sólo dos generaciones. Entonces no había más que unas cuantas personas que se ocuparan de cuestiones culturales. Ahora hay televisión, otros medios de comunicación, se tiene mucho tiempo libre y se puede viajar.

Gracias a eso ha aumentado muchísimo el número de personas que reconocen los problemas culturales. Por eso el lema de nuestra casa es organizar actos culturales para el mayor número posible de gente. ¡A la exposición sobre los fenicios en nuestro Palazzo Grassi de Venecia acudieron 700.000 visitantes! Hoy en día el objetivo más importante es llegar al mayor número posible de personas.La otra caraP. ¿Por qué no intervino la Fundación Agnelli cuando se dio a conocer que un consorcio japonés financiaba la restauración de la capilla Sixtina?

R. Nosotros hacemos otras cosas. Sencillamente, a los japoneses se les ocurrió antes. He visitado la capilla varias veces durante la restauración, y en mi opinión lo han hecho muy bien.

P. ¿Está usted de acuerdo conmigo en que el amor al arte, la pasión por el arte, es la otra cara del poder?

R. No lo sé. Y en el pasado también era así. En el momento en que se han resuelto los problemas más apremiantes, todos los grandes potentados se han ocupado del arte.

P. Usted es ya un mito...R. No, no; de veras que no. Basta con decir que soy un hombre que inmediatamente después de la guerra heredó un puesto de mucha responsabilidad, que tuvo la suerte de tener colaboradores muy competentes y que al cabo de 40 años puede decir que este éxito probablemente va a continuar en el futuro. Fiat es mi profesión.Surpress. Traducción: Carmen Seco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de diciembre de 1990

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