Porque hay ladrones
Entre usted a comprar y compre. Pero cuidado al salir porque su complejísimo sistema de seguridad le puede dejar como ladrona. Suena un pito, le arrebatan la bolsa -con todo lo que lleve-, la pasan por aquí y por allá, se la llevan a caja, la abren, la revuelven, sacan una prenda con un mecanismo colgado, le exigen inmediatamente el resguardo de compra...¿Dónde lo he puesto?
Y si, pese a los nervios, la vergüenza y la humillación, no sufre un ínfarto y sale airosa de la prueba, pues... nada, no ha pasado nada. Márchese. No tienen -dicen- obligación de libro de reclamaciones. Y la culpa es de los ladrones.
El abuso de autoridad, su Indefensión, la intromisión en su propiedad particular, la exposición pública de su intimidad, el ultraje a su honorabilidad... son naturales en las tiendas porque hay ladrones.-


























































