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El erotismo de 'Las edades de Lulú' llega los cines de Madrid

Bigas Luna afirma que el escándalo en torno

a la película le ha provocado paranoias

Anoche se estrenó en Madrid —el día anterior, en Barcelona— una película española que nació rodeada del escándalo —la retirada de Angela Molina una semana antes de comenzar el rodaje— y, por género erótico en que se encuadra, ha creado morbosa expectación hasta el último momento. Las edades de Lulú, dirigida por Bigas Luna y basada en la novela homónima de Almudena Grandes, cuenta la búsqueda del amor de una joven mujer a través de sus diferentes experiencias sexuales. Bigas Luna afirma estar "encantado con el escándalo", aunque manifiesta que le ha provocado paranoias.

Bigas Luna llegó al estreno madrileño de su película con los tres principales actores. La italiana Francesca Neri parecía querer poner cierta distancia con el personaje de Lulú, porque llegó cubierta de pies a cabeza con un amplio abrigo, mientras que María Barranco, ejerciendo en cierta forma de anfitriona, apareció con un sofisticado modelo de látex negro y rojo.

"No me siento tímida ante los flashes ", decía Francesca Neri, que, sin embargo, intentaba escabullirse de la decena de fotógrafos. "Me siento muy satisfecha y contenta con la película y las expectativas que ha despertado. Es quizá el punto más importante de mi carrera".

María Barranco resumía la situación en una sola frase: "Estoy de los nervios". Y añadió: "Me ha entusiasmado la respuesta del público que vio la película en Barcelona".

Óscar Ladoire, que a diferencia de las dos actrices tiene una larga carrera cinematográfica, confesó que el estreno de esta película lo había puesto algo nervioso. "Se ha creado un fenómeno sociológico tan especial que no sé qué esperar. Para mí el rodaje ha sido una magnífica experiencia, porque desde un principio me atrajo la idea de hacer un filme erótico, en especial con Bigas Luna".

Entre los asistentes estuvieron Luis G. Berlanga, José Barrio- nuevo, Alaska, Manuel Piña, Antonio Buero Vallejo, Pablo Lizcano y Antonio Resines.

"Estoy viviendo dos experiencias que no había vivido antes", declaró ayer Bigas Luna antes del estreno; "la primera es haber hecho una película que ha generado unas expectativas tremendas y que se estrena prácticamente saliendo la copia del laboratorio, y esto es positivo y fantástico; y la experiencia negativa del escándalo es que yo soy una persona que protejo mi intimidad a capa y espada y aquí me han pasado cosas que me han trastocado y provocado paranoias, como que me quieran comprar cintas de vídeo de los ensayos con los actores. Tras el abandono de Ángela Molina, la revista Interviú me propuso comprar las cintas, y encima con la desfachatez de ofrecerme sólo dos millones de pesetas. No las habría vendido por ninguna cifra".

"No he vuelto a hablar con Ángela Molina", añadió Bigas Luna, "pero me gustaría que viera la película, y, según creo, el productor le ha mandado invitación para el estreno. Respecto a si en el futuro podría ocurrir que trabajáramos juntos, creo que sí, podría ocurrir, pues lo que dije de que nunca más rodaría con ella hoy ya se me ha pasado".

Respecto a las reacciones que pueda provocar Las edades de Lulú, Bigas Luna manifiesta: "Aunque se habla mucho de morbo y provocación, yo digo que es una película muy sana, que para nada es una película X, y creo que los jóvenes la van a entender hasta mejor que mi generación, porque en el fondo Lulú es una mujer que sólo quiere a un hombre y lo va buscando a través de otros para entregarse totalmente a él. Menos el bloque del mundo del sadomasoquismo, que además muestro como el mundo de los malos, creo que he hecho una película profundamente moralizante, de verdad, porque ¿qué niña de 20 años no sabe hoy lo que es un vibrador?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 1990