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El difícil olvido de las víctimas

Aunque la idea es que se dé prioridad a las víctimas de la violencia, sobre todo a los que perdieron familiares y bienes por la acción del ejército paramilitar de El Rambo, para muchos de ellos es difícil olvidar y aceptar lo que hoy se les ofrece.En uno de los ranchos que han construido los desplazados por la violencia, formando un cinturón de miseria alrededor de Montería, este periódico habló con una de las víctimas. "Aquí han venido esos doctores de la fundación a buscarme, a decirme que olvide, que vaya por mi parcela. Pero yo, como agredido por ese señor Castaño, pienso que lo que está haciendo se llama extorsión. Pienso que todas las vidas con las que él acabó no alcanzará a pagarlas ni con todo lo que tiene. Aunque pasen miles y miles de años, yo no olvidaré jamás".

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Este hombre perdió a su hijo de 14 años, perdió a varios de sus amigos, perdió sus tierras, sus vacas y sus gallinas en esa guerra que desencadenó El Rambo para acabar con la semilla del comunismo."Yo no puedo creer a una persona que nos ha hecho tantos males. Espero que el Gobierno nos proteja para poder volver a nuestras tierras", agrega. En el rostro de este hombre es fácil descubrir que será difícil borrar el dolor de tantos años.

Pero a pesar del temor, de la incertidumbre, del dolor y de la rabia que aún agobian a muchos de los habitantes de esta región, otros creen que es cierto lo que dice Andrés López, que "con la entrega de las armas y las tierras de El Rambo, la paz empezará a fructificar en Córdoba". Otra paradoja es que estos actos de paz del grupo paramilitar son el resultado de un proceso iniciado por los dirigentes del Ejército Popular de Liberación (EPL), grupo guerrillero que operaba en Córdoba y que está hoy en vías de desmovilización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de diciembre de 1990