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Entrevista:

"El lenguaje separa a la gente"

Estrasburgo
John CageCompositor El compositor John Cage (1912, Los Ángeles) estuvo representado en el encuentro cultural Milanopoesía, celebrado en octubre en Milán, con tres de sus piezas de los años cuarenta, coreografiadas por Certini, Weikel y Gelpi. Hace unos días asistió en Estrasburgo al estreno mundial de la última de sus obras, Europera three and four. En esta ciudad francesa, Cage, uno de los máximos compositores de vanguardia de las últimas décadas, explicó cómo su música se independizó de la influencia literaria. "El lenguaje separa a la gente", dice Cage.

MICHELE PORZIO

Pregunta. Cuando empezó a componer, en los años treinta, se decía que la música era una especie de narración con que expresar sentimientos o algo con orden lógico. ¿Su música ha intentado romper esta dependencia con el relato, liberándola de injerencias literarias?Respuesta. Sí; en aquellos años se había pensado que la música, dependía de la expresión de sentimientos personales y de estructuras capaces de dar una sensación de orden. Se oía, por tanto, decir que la música del área germánica era superior a las demás porque había conseguido una especie de matrimonio de la expresión de sentimientos personales con la idea de orden. Así que intenté soltarme de aquellas ideas. Lo que busco es una música donde los sonidos sean tan sólo sonidos, independientes de la literatura y decualquier otro elemento teatral.P. Muchos compositores contemporáneos se inspiran en textos literarios. Usted ha realizado lo contrario: ha obtenido que la Eteratura se asemejara a la música, quebrando la sintaxis, los significados, las palabras incluso. ¿Cómo nació en usted esta idea?R. Mi trabajo con las palabras nace de la exigencia de explicar lo que iba haciendo con los sonidos. He intentado usar las palabras de la misma manera, o parecida, a como trabajaba los sonidos. En vez de dar explicaciones abstractas a mi música con palabras, he intentado realizar un ejemplo usando precisamente palabras.

P. "La imposibilidad del lenguaje". Así ha definido su tentativa de aproximar el lenguaje a los ruidos, como ya hizo en música con los sonidos. ¿Cómo nace su idea recurrente, que a menudo se compara al método de Joyce, de desestructurar el lenguaje?

R. La dificultad que nos presenta el lenguaje es que separa a la gente. No une a la gente, sino que la separa. Cada uno tiene su lenguaje particular, por lo que se separa de los demás. Deberíamos, pues, aprender maneras de pensar distintas, otras formas de comunicación, si queremos hacerlo de veras. Por tanto, no me interesa ya producir lo que sea y darle un sentido lingüístico. Nadie entiende nunca lo que el otro le está diciendo. Mi método de trabajo con las palabras es éste: encontrar una forma de escritura que brote de las ideas, que éstas no constituyan su argumento y que, sin embargo, las produzca. Así mi trabajo con las palabras no corre el riesgo de perder su propio espacio y de confundirse con el de la música. Desestructuro las palabras y hago que parezcan una música, pero sin MÍtroducir ideas mías: las produciráPinturasP. Se conoce su afinidad artística y la amistad que le ha unido a pintores como Marcel Duchamp, Robert Rauschenberg, Jasper Jones. Pero usted, en los últimos años, ha empezado a dedicarse también al grabado, a la acuarela, al dibujo.

R. En estos grabados, acuarelas y dibujos, un punto en común son las piedras sobre las que dibujo. Y ello es debido a que me falta la mano libre de un, pintor, y así ¡dejo que me guíen las piedras! [Se ríe] . Para mi obra gráfica, además, utilizo papel ahumado. Me gusta crear una ambigüedad entre las zonas ahumadas y mi trabajo, de manera que no se pueda distinguir si es cosa mía o no. Estoy leyendo un texto budista del Tíbet. Los dos principios fundamentales son vastedad y expansión. O sea, que el mundo está lleno de posibilidades, de cosas que realizar y no sabemos cuáles escoger. Según este texto, pues, lo mejor es "trabajar como si escribiéramos en el agua". Cuando se trabaja en el agua no queda nada. Así que podemos emplear cualquier técnica o género de ejecución musical, porque el agua lo absorbe todo. Es una idea maravillosa.

P. Se sabe de su larga colaboración con el coreógrafo Merce Cunningham. ¿Cómo ha influido la danza en su música?

R. Estoy muy agradecido con la danza. Y es que la danza es parte del teatro y el teatro incluye más artes que cualquier otro arte. La danza es parte del teatro y ha sido nuestra primera forma de teatro. Mi música para la danza más reciente es algo que se podría llamar... un sonido silencioso. La coreografía se titula Invenciones; la música, Esculturas musicales.Los sonidos llegan de dos o tres fuentes y direcciones distintas, como esculturas sonoras que duran en el tiempo. Estos sonidos no han sido fijados definitivamente, cambian a cada ejecución. El principio y el final acontecen de repente, como un corte seco. No hay ningún crescendo: empiezan y basta, como timbres de alarma. Es muy hermoso porque no hay movimiento en la música. Creo, pues, que la danza se acopla muy bien a este género de música que no tiene movimiento, mientras que para la danza el movimiento es necesario. En la música, en cambio, es sustituido por el silencio. Con lo que la música se convierte en el lado oscuro del silencio.Traducción: Myriam Sumbulovich.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de noviembre de 1990