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Un niño de 12 años muere al caer a un pozo de 30 metros de profundidad en un descampado de Manoteras

Pablo Agudo García, de 12 años, resultó muerto ayer por la tarde al caer al fondo de un pozo de unos 30 metros de profundidad situado en un descampado próximo al polideportivo de Hortaleza. Otros tres niños que jugaban con el fallecido corrieron en busca de ayuda, aunque finalmente fueron los bomberos quienes le rescataron. Agentes de la Policía Municipal trataban anoche de averiguar el origen del agujero para saber a quién corresponde la responsabilidad de que éste careciese de tapadera metálica. Muchos vecinos del barrio manifestaron que estaban "desolados" por el accidente.

Tras salir del colegio, Ricardo Moreno, Fernando Pérez Torres y Alvaro Torres, todos ellos domiciliados en el barrio de Manoteras, fueron a buscar a su amigo Pablo Agudo, hijo del economista Pablo Agudo Barbancho, residente en el número 124 de la calle de Somontín. "Como ayer tenía pocos deberes que hacer, se vino a jugar con nosotros", según recordaba anoche el pequeño Fernando, tembloroso y visiblemente afectado por lo ocurrido horas antes.Sobre las cinco de la tarde, los cuatro chiquillos se dirigieron a un descampado donde hace una semana habían descubierto la existencia de un agujero de 30 metros de profundidad y un metro de diámetro que, sin duda, había despertado su curiosidad infantil. Pablo descendió hasta al fondo a través de la escala metálica existente en el interior del pozo. Fernando Pérez recordaba así lo que ocurrió después: "Cuando ya estaba a punto de volver a salir, oímos que casi no podía respirar... Era como si se asfixiara... No dijo nada. Sólo se cayó...".

En busca de ayuda

Tras el dramático accidente, Fernando Pérez corrió a pedir ayuda a unos obreros que trabajaban en las proximidades; Ricardo Moreno fue a avisar a la madre del accidentado, Rosa García Caballero, y Álvaro Torres se dirigió a su clase de yudo, según el testimonio del primero de los niños. Un trabajador intentó descender con intención de rescatar al menor, pero tuvo que desistir al sentir que le faltaba el aire.

Los bomberos bajaron al fondo del pozo, provistos de equipos de oxígeno, y consiguieron sacar el cuerpo de Pablo Agudo, que fue inmediatamente trasladado al hospital Ramón y Cajal, donde falleció poco después a causa de una fractura de cráneo, según el dictamen de los médicos.

Aunque no se han aclarado las causas por las que el niño se precipitó al vacío, los bomberos han determinado que en el pozo no había emanaciones de gas tóxico. Es posible, sin embargo, que el aire del agujero estuviera viciado, lo que hizo que Pablo sufriera un vahído.

Agentes de la Policía Municipal trataban anoche de averiguar el origen del agujero para determinar a quién corresponde la responsabilidad de la conservación del mismo. Otro de los puntos por aclarar es por qué faltaba la tapadera del pozo, que posiblemente tenga alguna conexión con la red de alcantarillado, pese a que el fondo del mismo está cegado con tierra.

El pequeño Pablo -"un niño rubio 3, de ojos azules", según una vecina- era el mayor de los hijos del matrimonio Agudo, que tiene otra hija, llamada Rosa, de 10 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de octubre de 1990

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