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Tribuna:

Un poco más de lo mismo

Las bolsas han vuelto a poner de manifiesto la debilidad de los argumentos en los que los inversores apoyan sus movimientos. Si la jornada comenzó con un ambiente medianamente positivo, confirmado por una apertura alcista de Wall Street, el giro que dio aquel mercado tras la primera hora de funcionamiento hizo que el cierre de las bolsas españolas adoleciera de cierto exceso de papel. Aun así, el índice consiguió mantener la orientación de los lunes anteriores con una ligera subida, poco negocio, y sin dejar entrever su posible trayectoria para las sesiones siguientes.Los inversores desconfían incluso de la excesiva dependencia que han adquirido respecto de Wall Street, un mercado cuya base descansa en una de las economías más amenazadas por la actual coyuntura.

Las tomas de posiciones, cuando se producen, han de esperar a contar con el visto bueno de una sesión positiva o, cuando menos, tranquila en Nueva York, independientemente de las propias expectativas que despierten las bolsas autóctonas. Este ambiente eleva el nivel de riesgo de las operaciones hasta un punto en el que resulta comprensible el volumen que está alcanzando la contratación en las últimas sesiones, situación que se mantendrá en tanto la larga crisis del Golfo no encuentre una solución aceptable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 1990