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Tribuna:

La CE y el Consejo de Seguridad

La presidencia italiana de la Comunidad tiene en marcha el proyecto de integrar la Unión Europea Occidental (UEO) en la CE y de que los Doce acepten una representación única en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como elementos más visibles del contenido de la futura unión política. El reto de una política exterior y de seguridad común, asumido el pasado mes de junio en la cumbre de Dublín, "es todavía una idea que se quiere hacer realidad a dos años vista", afirmaron ayer en Bruselas fuentes de la Comisión Europea. El primer ministro italiano, Giulio Andreotti, lanzó estas propuestas el pasado lunes en Roma como "una provocación positiva". Las discusiones preparatorias entre los Doce muestran tres posiciones diferenciadas, aunque Italia, Bélgica y España se muestran como los países más integracionistas en este aspecto de la construcción europea.La crisis del Golfo ha puesto una vez más en evidencia las debilidades de la CE. La primera potencia comercial es un ente difuso en el campo de la política exterior y de la coordinación militar, a pesar de los esfuerzos que los países comunitarios, en bloque dentro de la CE y de una manera parcial en el seno de la UEO, despliegan para articular una presión común contra Irak.

En la Comisión Europea crece la preocupación por la diferencia de protagonismo internacional que ha vuelto a sacar Estados Unidos a los Doce con ocasión del conflicto provocado por Irak. El dinamismo comunitario desplegado por la unificación alemana, la apertura al Este, el mercado único, la unión económica y monetaria y el nuevo reto de la unión política parecen haberse eclipsado ante la evidencia de que, los Doce carecen de mecanismos para hacer notar su fuerza en la escena mundial.

Fuerza europea

El presidente Jacques Delors declaró el pasado domingo en París que la necesidad impone que "Europa se dote de una fuerza de intervención". "No se puede hablar de unión política sin hablar de seguridad, y no se puede hablar de seguridad sin hablar de defensa", añadió. Andreotti reaccionó el lunes con presteza. La presidencia italiana quiere que tanto en la cumbre extraordinaria del 27 y el 28 de octubre en Roma como en la ordinaria del 13 y el 14 de diciembre, también en la capital italiana, los jefes de Estado y de Gobierno reafirmen el compromiso de poner en marcha en 1993 la unión política.

El objetivo es que la conferencia intergubernamental que se inaugurará el 15 de diciembre cuente con un texto concreto en el que basarse para precisar la reforma de los tratados que hará posible incorporar esta nueva competencia común.

El proyecto ha sido objeto de discusión por los representantes permanentes de los Doce en Bruselas, encargados por los ministros de Exteriores de ir aproximando posturas en cumplimiento del mandato emanado en junio de la cumbre de Dublín. Sin embargo, no fue debatido por los ministros de Exteriores en la reunión del lunes en Bruselas en la que se aprobaron represalias contra Irak, según precisaron fuentes comunitarias. El ministro italiano de Exteriores, Gianni de Michelis, comunicó a la prensa las intenciones de Italia.

En las discusiones de los embajadores permanentes en Bruselas se han puesto de manifiesto tres posturas diferenciadas sobre el contenido de la unión política, un compromiso asumido por todos, pero que surgió inicialmente de una propuesta franco-alemana. El único consenso con vistas a las nuevas competencias comunes en materia de seguridad y de política exterior es que su gestión y representación no será encomendada a la Comisión Europea. Los Doce quieren evitar que el órgano ejecutivo de la CE cuente con el monopolio de proponer iniciativas tal como sucede con todas las políticas comunitarias.

En el extremo del abanico está la postura británica, que aboga por extender el ámbito de la actual política de cooperación política entre los Doce.

Francia, avalada en gran medida por la RFA, preconiza un modelo de unión política dependiente del Consejo Europeo (cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la CE), organismo que contaría con una estructura permanente y un presidente elegido por un periodo de dos o más años. El modelo defendido por Italia, España y, en parte, Bélgica es el de "una unión política común, aunque no comunitaria", para asegurar la supremacía de los Gobiernos sobre la Comisión Europea. "Ningún tema de política exterior o de seguridad estaría excluido de la unión política, y la gestión podría encomendarse al Consejo de Ministros de Asuntos Generales de la CE (Exteriores), que debería contar con una estructura permanente", declaró el embajador español ante la CE, Carlos Westendorp.

La UEO, en la CE

La idea de integrar la UEO en la CE "Ia suscribe también España", manifestó Westendorp. El problema es extenderlo a Gracia y Dinamarca que no son miembros.

La posibilidad de que la Comunidad cuente con una representación única en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas responde a la lógica de que la CE hable con una sola voz, "en especial en ese foro máximo de la política exterior", señalo ayer una fuente comunitaria. El proyecto italiano se enfrenta a que ni Francia ni el Reino Unido renunciarían al privilegio actual de miembros con derecho a veto en ese club restringido. La RFA aspira a ser admitida en esa élite de países. La hipótesis se la planteó recientemente el embajador holandés ante la CE al representante permanente de Francia. La respuesta correspondió sólo parcialmente a los deseos. "El Gobierno francés defendería en el Consejo de Seguridad la posición de la CE si ésta cuenta con una política exterior común". Francia cedería en la cumbre de la ONU su voz a la CE, pero no dijo el embajador si estaría dispuesta a cederle también el sitio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de septiembre de 1990

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