ETA modifica estructura de sus 'comandos' para hacer frente a un mayor acoso policial

El jefe de los comandos de ETA, José Javier Zabaleta Elosegui, Waldo, ha ido modificando en los dos últimos años la estructura de los grupos encargados de realizar las acciones terroristas. Al menos ésa es la hipótesis de trabajo que manejan actualmente los responsables de la lucha antiterrorista. Dificultades de captación de nuevos miembros y unas actuaciones policiales, tanto en Francia como en España, que han puesto mayores trabas a los movimientos de los activistas son algunos de los factores que han obligado a ETA a poner en funcionamiento un nuevo diseño para sus comandos.

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A lo largo de la trayectoria de la organización terrorista han sido pocos los etarras que han actuado en solitario, si bien lo más común ha sido que los comandos estuviesen formados por tres o cuatro personas que habían sido captadas por un jefe de grupo. Éste recibía una carta del responsable de los comandos; la cita, según han ido declarando los miembros detenidos de ETA en los últimos años, solía ser siempre en el mismo lugar, una estación de tren, donde se tenía que identificar el destinatario de la misiva con la contraseña que figuraba en ésta.Un procedimiento que en algunos casos, y en la forma, se sigue manteniendo en la actualidad, pero al que se han introducido variantes, ya que ahora el lagultzaile (colaborador) no se encarga ya de buscar a más personas que trabajen con él y no realiza las labores de captación que antes se le encomendaban, sino que las acciones que debe realizar, a partir de la entrada en la organización, son ordenadas directamente por Waldo, desconociendo, el funcionamiento del resto de la organización. Esto le impide saber, en principio, tanto la infraestructura que pueda tener ETA en su área de trabajo y quiénes pueden ser sus compañeros de viaje a la hora de realizar el atentado en el que se necesite más de una persona.

El 23 de julio de este año fue detenido en Irun (Guipúzcoa) José Luis Etxebarría Lekuona, de 22 años de edad, a quien se le encargaba transportar de un lado a otro de la frontera material de la organización terrorista. Etxebarría fue detenido en el momento en que se dirigía al zulo para controlar si los explosivos y las armas habían sido recogidos por sus destinatarios. Etxebarría funcionaba por libre, sin nadie de apoyo, y actuando bajo las órdenes de Zabaleta Elosegui, nombre que aparece en las declaraciones de los militantes de ETA cuando éstos son detenidos.

Análisis grafológicos

Zabaleta Elosegui, natural de Hernani, de 40 años de edad, a quien se le asocia con el alias de Waldo, es conocido entre los hombres a quienes dirige por los apodos de Pakito o Artapalo, ya que son esas las rúbricas que aparecen en las cartas manuscritas que reciben los miembros de la organización, según los datos que maneja la policía. Aunque éstos sean los alias que utiliza Francisco Múgica Garmendia, conocido como el máximo dirigente de la organización etarra, se ha podido saber que es Zabaleta Elosegui el que escribe y firma las cartas que reciben los militantes de ETA, por los estudios grafológicos realizados por el Gabinete de Análisis de la Comisaría General de Información.

La reestructuración de los comandos o grupos independientes de lagultzailes (colaboradores) se ha debido a razones tales como el cerco policial al que se ha visto sometida la organización terrorista en los últimos años, tanto a un lado como al otro de la frontera franco-española, lo que les impide a sus integrantes tener la capacidad de movimientos que tenían antes y serias dificultades de captar a miembros legales (no fichados), lo que le resta posibilidad. de elegir entre los nuevos militantes como podían hacer antes.

La muerte de José María Arancistroqui la pasada semana al hacerle explosión un artefacto. que tenía en sus manos en el estacionamiento del hipermercado Mamut de Oyarzun, es uno de los últimos ejemplos de las nuevas formas de actuar. Arancistroqui, de 23 años de edad, era una persona muy conocida en los ambientes de la izquierda radical vasca, sector del que se nutre ETA, según la policía. Dada la forma en que actuó se supone que su experiencia en el manejo de explosivos era escasa.

Sin descartarse que pudiera formar parte de un comando legal, la hipótesis de trabajo que manejan los responsables de la lucha antiterrorista es que fuera un lagultzaile que actuaba con miembros liberados de la organización terrorista cuando éstos recibían la correspondiente orden de entrar en España para realizar acciones terroristas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 27 de agosto de 1990.

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