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Explota una segunda bomba en la línea Madrid-Oviedo, una de las amenazadas por ETA

Una bomba de escasa potencia estalló ayer, a las 11.05, entre las localidades abulenses de Sanchidrián y Adanero, en el kilómetro 159,02 de la línea férrea Madrid-Oviedo, una de las amenazadas por ETA el pasado lunes y en la que ya estalló un artefacto el martes. El explosivo ocasionó daños solamente en dos metros de uno de los raíles y en dos traviesas. Renfe y el Ministerio del Interior continúan garantizando la seguridad de los viajeros y el servicio, en este caso sustituido por una ruta alternativa que se desvía hacia el norte por Segovia y Medina del Campo.

Este segundo artefacto explosivo, colocado por ETA en una de las vías señaladas en el comunicado enviado en la noche del pasado lunes al diario Egin, no fue encontrado pese a que efectivos de la Guardia Civil habían rastreado la zona con anterioridad. Esta situación hace sospechar en fuentes policiales, entre otras hipótesis, que el explosivo pudo ser colocado después de las batidas y controles realizados tras conocerse la amenaza etarra.Tanto desde Renfe como desde el Ministerio del Interior se insistió ayer en restar importancia a los hechos, fundamentalmente para no generar más publicidad a las actividades terroristas.

Garantizar la seguridad

Además, portavoces de Renfe aseguran que se han seguido en todo momento las directrices marcadas por el Ministerio del Interior y que fueron adoptadas todas las medidas posibles para garantizar la seguridad de los viajeros. Al margen de los rastreos en las vías, que se iniciaron el primer día del plazo fijado por ETA y que continuarán hasta el 27 de agosto, final del periodo marcado por la organización terrorista, se han aplicado otras actuaciones preventivas, como inspecciones de trenes de reconocimiento.

En la compañía ferroviaria se afirma que se han puesto en práctica todos los dispositivos técnicos de seguridad disponibles.

La explosión de ayer, localizada a poco más de dos kilómetros de Sanchidrián, en el término municipal de Adanero (Ávila), fue de menor potencia que la utilizada por la banda terrorista el pasado martes en el puerto leonés de Pajares, entre Villamanín y Busdongo. Fuentes del Ministerio del Interior han señalado que las características de esta bomba son similares a la que explotó el martes en León, que estaba compuesta por tres kilogramos de trilita y disponía de temporizador.

Esta nueva bomba, que originó un agujero de metro y medio de diámetro, fue colocada en esta ocasión en la vía férrea junto a un paso elevado situado en el kilómetro 174 de la carretera nacional 403, que enlaza Toledo con Valladolid. El paso es conocido como el puente de Pajares. A pocos metros, esta carretera conecta también con la N-VI, Madrid-La Coruña.

Por la zona directamente afectada por la bomba que estalló ayer no había circulado ningún tren una hora antes de la explosión. Tampoco estaba previsto el paso de otro convoy hasta al menos una hora después. Sin embargo, esa línea suele acaparar gran parte de la densidad de tráfico que se dirige hacia el norte desde Madrid.

Renfe, tras el estallido, interrumpió el servicio por este tramo en el día de ayer pero tenía previsto recuperarlo con normalidad en la jornada de hoy. Para garantizar el viaje a los usuarios afectados por esta suspensión se habilitó -sin excesivos problemas, según Renfe- una ruta alternativa hacia el norte por Segovia y Medina del Campo y se montó una red de autobuses entre Ávila y Valladolid.

Fuentes de la compañía ferroviaria informan que, tras conocerse las amenazas de ETA, se recibieron 28.000 llamadas telefónicas de usuarios en una sola jornada (la primera) y sólo en el teléfono habilitado para ofrecer información ferroviaria en Madrid. Esta cantidad es más del doble de las que se atienden en un día punta. La compañía aún no han calculado el número de viajeros afectados por posibles retrasos o suspensiones de viajes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de agosto de 1990

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