Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

ETA destruye con un coche bomba la comisaria central de Burgos

La organización terrorista ETA volvió a atentar en la tarde de ayer con la técnica del coche bomba, destruyendo parcialmente la comisaría central de Burgos con un artefacto que, según los expertos policiales, podría estar compuesto por alrededor de 60 kilos de explosivo plástico. El hecho de que la explosión, cuyos efectos destructivos se extendieron 200 metros a la redonda, ocurriera a las cuatro de la tarde evitó que se produjera una matanza, afirmó el alcalde en funciones de la ciudad, Mariano Hervás. 48 personas resultaron heridas leves, la mayoría a consecuencia de la fuerte onda expansiva.

Solamente una mujer quedó ingresada en el hospital de la Seguridad Social General Yagüe para ser operada de un corte en un tendón de la pierna, causado por la lluvia de cristales que siguió al atentado.La acción terrorista se enmarca en la amplia campaña de atentados lanzada por ETA en este mes, tanto dentro como fuera del País Vasco. Fuentes de la lucha antiterrorista consideran que ETA ha puesto en movimiento a todos sus efectivos con el fin de contrarrestar la imagen de debilidad ofrecida tras la detención del llamado comando itinerante, los sucesos de la foz de Lumbier y las fisuras puestas de manifiesto en su entorno político.

La última vez que ETA quiso emplear la técnica del coche bomba, la que más víctimas ha causado en los años anteriores, fue en la primavera pasada. La detención del jefe del comando itinerante, Henry Parot, evitó que pudiera llevar a cabo su propósito de volar la Jefatura Superior de Policía de Sevilla.

A últimas horas de la noche de ayer, la policía todavía no había determinado los detalles precisos del atentado. Al parecer, la carga explosiva, una de las más potentes utilizadas por ETA, se encontraba en el interior de un turismo Opel Kadett, de matrícula de Barcelona, que había sido aparcado en uno de los laterales de la comisaría.

Oficinas de pasaportes

Ésta ocupa un edificio de planta baja y primer piso, que acoge también las oficinas del DNI y pasaportes. "De explotar tres horas antes se hubiera producido una matanza, ya que en el exterior del edificio había una larga cola de personas que esperaban para renovar sus documentos", comentó el alcalde en funciones, Mariano Hervás.

El coche bomba se encontraba estacionado en el borde del vial que rodea el edificio, a unos 12 metros de la fachada sur, en la que no había, al parecer, vigilancia policial. Adosado al inmueble se está construyendo un pabellón de las mismas características, cuya estructura quedó seriamente dañada.

En el momento de producirse la explosión, en la comisaría únicamente se encontraban cuatro agentes. Dos de ellos atendían la inspección de guardia en el interior, mientras que otros dos realizaban funciones de vigilancia en la fachada principal, que da a la avenida del General Vigón, salida de Burgos hacia Santander. Tres de los policías sufrieron heridas de escasa consideración.

La mayoría de los heridos fueron peatones y vecinos de las viviendas colindantes, que sufrieron los efectos de la onda expansiva. La poderosa explosión abrió un enorme boquete de cinco por cinco metros en las fachadas laterales de la comisaría y del edificio adosado, que todavía está sin terminar, y destruyó gran parte del interior de las dependencias, además de dañar gravemente la estructura.

El coche que tenía la bomba quedó reducido a un amasijo de hierros. Grandes trozos del mismo y de otro turismo fueron proyectados a una zona verde situada a más de 30 metros de distancia. Tres furgonetas y un microbús del Cuerpo Nacional de Policía que se hallaban al lado del coche bomba resultaron prácticamente destruidos. Un concesionario de automóviles Seat-Volkswagen, con una decena de vehículos en su interior, quedó gravemente dañado, al igual que el edificio que acoge las delegaciones territoriales de la Junta de Castilla y León, que se encuentra a 100 metros en línea recta de la comisaría.

A través de las ondas,

Los bomberos de Burgos estimaban que alrededor de 500 viviendas situadas en las inmediaciones sufrieron los efectos destructivos de la explosión. La violenta explosión del coche bomba, además de sufrirla los habitantes de la zona próxima a la comisaría, pudo ser escuchada en toda la capital y en todos los hogares de la provincia que sintonizaran en ese momento la emisora local de Radio Nacional de España (RNE), que se encuentra a 200 metros del lugar. "Estábamos realizando una entrevista en directo en el estudio cuando estalló la carga", relató una redactora de la emisora.

El documento sonoro fue ofrecido más tarde en los informativos nacionales de RNE. Las palabras del invitado se ven interrumpidas de pronto por una poderosa explosión, como un trueno seco y profundo, al que sucede una lluvia de cristales.

Las autoridades locales y gubernativas que acudieron al lugar del atentado declinaron adelantar una estimación de los daños hasta que éstos sean evaluados con precisión. No obstante, un técnico del Ayuntamiento de Burgos aseguró a EL PAÍS que las pérdidas materiales podrían rebasar los 200 millones de pesetas.

El atentado es el tercero que comete ETA en la capital burgalesa. Los anteriores consistieron en el ametrallamiento del cuartel de la Guardia Civil y del edificio del Gobierno Militar.

El delegado del Gobierno en Castilla y León, Arsenio Lope Huerta, que se desplazó desde Valladolid al tener noticia del atentado, aseguró en una conferencia de prensa celebrada a última hora de la tarde en la sede del Gobierno Civil: "Los destinatarios del atentado somos todos los españoles, estemos en Castilla y León, en el País Vasco o en Extremadura"-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de agosto de 1990

Más información

  • Medio centenar de personas, heridas leves por la explosión de 60 kilos de amonal