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Tribuna:PLAN DE REHABILITACIÓN DE ENFERMOS MENTALES

Aprendiendo a vivir de nuevo

Responsable de poner en marcha el Plan de Rehabilitación de Enfermos Mentales en la Comunidad de Madrid, la articulista explica en qué consiste este proyecto de reinserción social de los enfermos mentales indigentes.

A Fermín le diagnosticaron una esquizofrenia paranoide, y estuvo nueve años entrando y saliendo de los psiquiátricos. Es un tiarrón enorme de aspecto desaseado. Lleva el pelo grasiento, la ropa desordenada, no se afeita y no usa el pañuelo para sonarse. Le gusta mucho ir de bares y charlar con la gente, y cuando no sabe cómo decir algo, se inventa las, palabras. Dicen que tenía problemas con el alcohol y él lo niega, pero cuenta que una vez pagó una deuda en la taberna trabajando para el dueño.Fermín se pone a veces "muy muy nervioso y siente que le hierve la sangre", pero no sabe por qué, y eso no le gusta. Pelea mucho con su padre, que es alcohólico y le insulta. Su madre no, su madre "lo único que quiere es no tenerle estorbando a su alrededor". Hace tiempo hacía alguna chapuza pero dejó de trabajar "porque le entraba la angustia". Además, su amigo Primitivo le dijo que si trabajaba podían quitarle la pensión que cobra de la Seguridad Social, y "él debe de saber esas cosas porque es muy listo".

A Primitivo le conocía ya del psiquiátrico; aquella vez había llegado allí porque, según él mismo decía, "se había chinao", y se lo encontraron comiendo basura. Antes de eso, no; antes de eso tocaba la flauta por la Calle y sacaba para ir tirando. Pero empezó a hacer cosas raras y a insultar a la gente, y la policía se lo llevaba. Al final siempre terminaba en el psiquiátrico. La última vez, los del psiquiátrico mandaron a Primitivo a una pequeña residencia. Allí sigue y no está tan mal, "porque es todo muy diferente".

Ahora Primitivo y Fermín han vuelto a encontrarse porque durante el día van al mismo centro de rehabilitación psicosocial, y Primitivo, que es perro viejo y domina la jerga psiquiátrica, se parte de la risa cuando oye a Fermín pronunciar "riblitación-cochocial". En el centro también está Germán, un chico joven que siempre está sentado mirando al suelo y apenas habla. Estuvo internado porque tenía "reacciones paranoides". No sabe que está enfermo, pero lo pasa muy mal porque tiene mucho miedo. Tiene miedo sobre todo a pasar por su pueblo, concretamente por la plaza de Correos, porque allí, cuando trabajaba de cartero, fue donde "empezaron a perseguirle para matarle" y desde entonces le siguen y le vigilan continuamente. Primitivo, que le ha tomado bajo su protección, le dice siempre: "No te preocupes, chaval, que si es necesario mi amigo Fermín, que es muy grande y muy broncas, y yo, que no soy grande pero tengo un par de c.... le partimos la cara a quien haga falta, y asunto concluido".

En el hall del centro hay una cafetera eléctrica de la que todos se sirven. El azúcar hay que pedírselo a Azucena, la secretaria. Es una buena forma de controlar los cafés que lleva bebidos cada uno, porque a veces abusan y se ponen nerviosos. Es el sitio más concurrido del centro, donde todos hablan de sus cosas (los que hablan, porque hay algunos que están siempre callados).

Azucena siempre cuenta entusiasmada las conversaciones y reacciones que día a día se producen ante sus ojos. "Como aquella vez que Ester, una chica con diagnóstico de esquizofrenia residual, estaba tan angustiada que quería encerrarse en un psiquiátrico, y otro chico, Andrés, le explicaba con paciencia que con ir al psiquiátrico no iba a solucionar nada, que se iba a pasar todo el día en la cama o paseando y aguantando locos'; él, que cuando llegó hace nueve meses al centro estaba totalmente vencido y aislado tras haber padecido un "brote psicótico", ahora está a punto de conseguir el alta y tiene un contrato de seis meses para trabajar de jardinero. O como cuando Fermín apareció, por primera vez, sin que nadie se lo dijera, más compuesto que un san Luis porque tenía una entrevista de trabajo. O el cambio paulatino de los comentarios de Primitivo sobre su Residencia, vive en una minirresidencia que pertenece al mismo programa que el centro, y al principio, acostumbrado a su vida de vagabundeo, recelaba de cualquier norma de convivencia, ahora sugiere a Ester, que en vez de irse al psiquiátrico, "sí no puede aguantar sola, es mucho mejor un sitio como en el que vive él".

4.000 enfermos crónicos

A pesar de no contarse con cifras precisas, se estima que en la Comunidad de Madrid existen, al menos, 4.000 enfermos mentales crónicos necesitados de algún tipo de servicio de rehabilitación y soporte social.

A raíz de la política de desinstitucionalización y del necesario cambio en la asistencia psiquiátrica que pasó, de ser eminentemente manicomial, a fundamentalmente comunitaria, se hizo necesarío crear una red de atención específica para los enfermos mentales crónicos, que les asegurara los servicios de soporte social, rehabilitación y reinserción que necesitan para vivir dignamente en la sociedad. Por lo que la Comunidad de Madrid puso en marcha el "Prograrna de Servicios Sociales Alternativos a la Institucionalización Psiquiátrica".

Todas estas necesidades han sido contempladas en el Programa que cuenta con:

- Distintas alternativas residenciales, como minirresidencias de 15 o 20 plazas, con un funcionamiento lo más parecido a un hogar, para diferentes tipos de estancias, cortas por emergencia familiar, transitorias de preparación para la vida independiente, e indefinidas; o pisos tutelados, con distintos grados de supervisión y apoyo.

- Centros de rehabilitación laboral, con actividades de orientación vocacional, formación profesional y de hábitos de trabajo y búsqueda de empleo, y coordinación con el INEM y el mercado laboral.

- Programas específicos, como el destinado a la Atención de Enfermos Mentales Crónicos Indigentes, seleccionado, como acción innovadora, por el "Programa Europeo de Lucha contra la Pobreza".

-Centros de rehabilitación psicosocial para desenvolverse en la vida, desde cómo organizarse el tiempo, a cómo utilizar los transportes o los servicios de un banco. Cosas que parecen irrelevantes pero pueden suponer un muro infranqueable para aquellas personas etiquetadas como "locos" que están aprendiendo a vivir de nuevo.

Elena Vázquez es consejera de Integración Social del Gobierno de la CAM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de agosto de 1990