GUERRA EN EL GOLFO

La ONU decreta el embargo total contra Irak

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impuso anoche un embargo total al comercio mundial con Irak -vinculante para todos los países miembros y no miembros de la organización internacional- como represalia por la negativa iraquí a retirar sus tropas de Kuwait. Entretanto, la Casa Blanca declaró en Washington que el interés nacional norteamericano requiere que "Estados Unidos pare a Sadam Husein", y que no excluía ninguna medida para imponer las sanciones.

De acuerdo con la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad por 13 votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones (Cuba y Yemen), sólo las medicinas y los suministros de alimentos de carácter humanitario quedan excluidos de las sanclones económicas "totales y obligatorias" impuestas por la ONU a Irak.El presidente George Bush expresó su satisfacción por la resolución de Naciones Unidas y anunció que no excluía "ninguna medida para poner en vigor las sanciones".

En una reacción de urgencia antes de entrevistarse en la Casa Blanca con la primera ministra británica, Margaret Thatcher, de regreso a Londres después de pronunciar un discurso en Colorado, y con el secretario general de la Alianza Atlántica, Manfred Wörner, llegado expresamente de Bruselas, para discutir la situación en Oriente Próximo, Bush manifestó que la decisión de la ONU demuestra que "el mundo está unido en su rechazo de la agresión iraquí".

Por su parte, Thatcher declaró que las sanciones deben ser "puestas en vigor de forma efectiva y adecuada", mientras que Worner expresaba su esperanza de que Occidente demostrara "su cohesión y su determinación" de que no está dispuesto a tolerar lo que constituye una amenaza a su seguridad.

Bush, que el domingo prometió que la invasión iraquí de Kuwait "no prosperaría", ha enviado a su secretario de Defensa, Dick Cheney, a Arabia Saudí con una doble misión: reiterar al rey Fahd el apoyo de Washington en el caso de un ataque de las tropas de Bagdad e intentar conseguir la cooperación saudí, en el caso de que un deterioro de la situación hiciera inevitable una intervención militar norteamericana. Entretanto, durante todo el día de ayer, la crisis del Golfo monopolizó la atención de la Casa Blanca y de todos los departamentos ministeriales y agencias federales norteamericanas.

Tensión creciente

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El clima era un reflejo claro de la retórica, cada vez más agresiva y belicosa, utilizada por Bush para referirse a las acciones iraquies. El diapasón del presidente ha ido aumentando de tono a medida que transcurren las horas y se van recibiendo y analizando en Washington las fotografías tomadas por los satélites espía, que demuestran que las tropas iraquíes en Kuwait no sólo no se retiran, como prometió Bagdad, sino que aparecen cada vez más cercanas a la frontera saudí.

Bush declaró el domingo -en el lenguaje más fuerte utilizado por el presidente desde el comienzo de la crisis- que Estados Unidos no permitiría la instalación en Kuwalt de un régimen títere manejado por Bagdad y que la invasión del emirato por las tropas de Husein "no prosperaría". "Esperen, observen y aprendan", fue la contestación de Bush a los informadores que le preguntaban qué acciones tomaría después de haber calíficado a los responsables de Bagdad y del llamado Gobierno provisional de Kuwait de "parias y renegados internacionales".

Poco después, el presidente ordenó al responsable del Pentágono, Dick Cheney, que se trasladara inmediatamente a Riad para mostrar a los responsables saudíes las fotos de los satélites norteamericanos y pedir la cooperación saudí en el caso de que Estados Unidos se decida a intervenir militarmente. Hasta ahora, ninguno de los países del Golfo, escamados desde que Washington dejara caer al sha de Irán en 1979, ha accedido a las repetidas peticiones de Estados Unidos que ha intentado infructuosamente contar con alguna base permanente en la zona o con el permiso de utilización de las instalaciones aéreas o navales de esos países.

Por otra parte, el Departamento de Estado anunció ayer que su titular, James Baker, viajaría esta semana a Turquía para mantener conversaciones con el presidente Turgut Ozal, en un intento de convencer a los turcos para que cierren la terminal del oleoducto iraquí que termina en su territorio.

La imposíción de un bloqueo económico total a Irak por parte de Naciones Unidas puede proporcionar a Turquía y a Arabia Saudí la excusa que necesitan para cerrar los grifos de los oleoductos iraquies que terminan en sus territorios, acción resistida por temor a la reacción iraqui.

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